Karak (Valencia)

FOTOS: @negativoensepia y moi-même

Casi un año. A eso lo llamo yo constancia.

Un año ha pasado (casi) desde la última entrada del blog. Y no es porque no haya comido desde entonces, ni muchos menos, pero lo vas dejando, dejando. Y no es porque no me falten ganas, pero van llegando cosas que hacer, nuevas responsabilidades, … En fin. No tengo excusa.

La entrada de hoy está dedicada a la cocina de las nuevas chefs que están pisando fuerte en la cocina española de vanguardia. Arriesgada, rompedora, le gusta jugar con los sabores de aquí y de allá para darle un aire diferente a la cocina.  Trabaja desde hace muchos años en la cocina, pero yo no la conocí hasta que llegó un conocido programa de cocina, Topchef, a enseñarnos sus cualidades en los fogones.  Rakel  Cernicharo me ha sorprendido. Y bastante. Su mezcla se sabores con mucha personalidad me ha dejado un buen recuerdo en las papilas gustativas.

Fuimos a Valencia, como ciudad de paso para seguir hacia la comarca del Matarraña, y  de paso fuimos a hacer una visita que teníamos pendiente:  la visita a Karak. Situado en el hotel One Shot Mercat 9, tiene tres espacios para elegir, ZONA BARRA, en mesas altas y para comer de carta y ver a la chef entre fogones;  ZONA GASTRO, en mesas bajas y para el menú degustación de temporada; y un RESERVADO, en la zona de la bodega, para grupos.

Nosotras elegimos zona GASTRO para menú degustación. Al principio yo dije que corto, CIERVO, porque,  aunque hay mucha gente que piensa que con estos platos te quedas con hambre, nada más lejos de la realidad. Al final cambié de idea, porque estaba todo demasiado bueno para dejar de comer tan pronto. Así que cambiamos a GRAN CIERVO. El primero lleva 7 platos y postre al centro, y son 48 euros más bebidas. El segundo son 65 euros, con 10 platos y postres individuales. Yeah. Y merece muuuucho la pena.

Comenzamos.

 

Detalle de cristalera vista desde dentro
Foie
El bocadillo de calamares
No recuerdo
Una crema con mejillones, un poco picantona, con alegría
Con té matcha
La estrella de la casa, un salmón cocinado a baja temperatura, para blasfemar
Papadica
Don’t remember, sorry
Tenedor que recuerda a las astas del ciervo, emblema de la Casa Karak
Don’t remember, so sorry

Postres

Chocolate a lo loco
Frutal y pasional
Moras y frutos rojos
Un café aromático para acabar el festín
Pequeña aclaración para los perdidxs

Tres “peros” encontrados: que no ponen un papel con los platos que vas tomar, para las que tienen mala memoria,  que los aseos son pequeños y que no pude conocer a la chef  para decirle lo bueno que estaba todo (aunque un par de semanas después mis cuñados tuvieron la suerte de conocerla en la misma situación). Nada de lo que no se pueda pasar con tal de comer bien.

 

RECUERDA:

Restaurante Karak (chef Rakel Cernicharo)

Carrer del Músic Peydró, 9, 46001 València (tienes que entrar por el hotel Hotel One Shot Mercat 09)

Menú Gran Ciervo –> 65 euros + bebidas + café

 

La Finca de Susi (Elche)

Cuando te dicen que hagas la lista de regalos para tu cumpleaños empiezas a pensar en un montón de cosas que vas dejando de comprar para pedirlas posteriormente en esa lista que a ti te hace un mundo y a los que te regalan, ni te digo. Pues el menú Tentaciones de La Finca (Elche) fue mi regalo de cumple, y si queréis que os diga la verdad, prefiero un recuerdo culinario, porque donde esté el atesorar recuerdos que se quiten los objetos.

Al apuntar esta fecha en el calendario (con algún cambio por una buena causa) ya iba pensándolo y disfrutándolo unos días antes, paladeando mentalmente la comida que servirán, y por supuesto, imaginarme la cocina, con su revuelo, su correr de un lado a otro, los humos, los vapores y las pincitas poniendo flores en los platos. Mi fórmula –> Eso + comida posterior = placer infinito.

Podría decir que hacía buen día, pero en realidad hacía un calor sofocante y eso que lo único que recorrí a pie fueron los 10 metros del coche a la puerta, pero ya con ese trocito tuve bastante. Yo solo rezaba intentando recordar si me había dicho terraza o no, y en caso de ser la primera opción, buscar las palabras adecuadas para que nos cambiasen bajo el chorro del aire acondicionado. Por suerte, la terraza solo abría en horario nocturno, así que deseché toda suerte de disculpas que rondaban por mi cabeza.

El edificio principal en el que estaba el restaurante estaba rodeado de un jardín muy bien cuidado, muy bonito y frondoso, lo que hacía que refrescase un poco el ambiente de alrededor. Una vez dentro, nos atendió el jefe de sala, quien amablemente nos condujo hasta nuestra mesa, mientras un ir y venir de camareros silenciosos nos hizo partícipes durante un momento de su baile . Sobre la mesa una pequeña escultura descansaba como único adorno.

La persona encargada de las bebidas nos preguntó y por supuesto cayeron sendas cervezas heladas, porque el calor, el vino y yo no somos buenos compañeros. Y la cerveza bien fría se desliza muy suavemente por el gaznate. Placer veraniego. Y si se acompañan con unos frutos secos, mejor.

Como aperitivo, una tortita crujiente de camarón y una quenelle sobre frutos secos caramelizados y espárragos verdes escaldados.

El menú Tentaciones lo había cambiado, ahora se llamaba Elementos y se componía de una serie de platos que se inspiraban en los cuatro elementos en los que se encuentra la materia: tierra, aire, agua y fuego. 

La primera parte constaba de un resumen de los cuatro presentados en unas cajas, siendo el orden, Tierra (falsa trufa*), Agua (margarita de pomelo), Aire (etéreo de queso*) y Fuego (berenjena carbonizada).

Después de la intro,  comenzó a desfilar el elemento Tierra:

1. Nuestro tomate*.


2. Parmentier de patata morada.


3. Crema de guisantes*.


El Agua estuvo representado por:

4. Cigalas al vapor de tosaka verde*.


5. Falsa espardeña con lechuga asada.


6. Merluza con pil pil de gambas.


El Aire llegó con:

7.  Nube de queso con trufa*.


8. Arroz con pichón*.


9. Magret de pato*.


Y el Fuego hizo arder a:

10. Leche frita*.


11. Macaron picante*.


12. Savarin*.

He indicado con una estrellita los platos que me sedujeron, si bien he de decir que todos estaban muy buenos, estos especialemente me enamoraron. Y los postres, los amé mucho.

Para poner punto y final a la comida nos pusieron unos chupitos de orujo. ¡Que no! ¿Cómo van a poner unos chupitos de orujo? Nos pusieron un servicio de café acompañado de diferentes gourmandises de chocolate o de mantequilla, para endulzar el último momento del ágape.

Después de charlar un rato sobre la comida y dar nuestra aprobación, recogimos nuestros bártulos, nos despedimos del jefe de sala y nos fuimos a pasear por el jardín bajo un sol de justicia. Un paseo rápido, solo para las fotos pertinentes, y corriendo hasta el coche a ponernos bajo el chorro de aire acondicionado.

Y para completar la tarde, un poco de outlet de calzado en Elche y un trozo de tarta de Monsieur Gómez (Murcia).

Disparos (con la cámara) : @negativoensepia

La Finca de Susi –> Camí de Perleta, 1-7, 03295 Elche, Alicante. Teléfono: 965 456007

In Memoriam  Kiki (2011-2017)

La Fira de Tots Sants (Cocentaina)

Ya llega Todos los Santos. Esa fecha con olor a hojas caídas que da paso a temperaturas más frescas (este año se están haciendo de rogar), a las mandarinas, buñuelos y huesos de santo y que a mí me chifla, por algún recuerdo de cuando era pequeña, de la huerta de mis abuelos, las mandarinas encima de la mesa, los tostones de panocha lila que hacía mi abuela con anís,… Ahora con tanta tontería del “truco o trato” se nos olvida todo lo demás. Unida a esta fecha llega la visita más esperada del año, y aquí va mi pequeño homenaje a esta feria que anualmente me da tantas alegrías.

La Fira de Tots Sants se celebra en Cocentaina desde 1346, por privilegio real, el día de Todos los Santos. La feria se divide en varias partes, una de ellas dedicada a la maquinaría agrícola, y las demás dedicadas a la alimentación, la artesanía y a la promoción de diferentes cosas. La razón por la que vamos no es otra que el mero paseo por sus calles, comentar cómo está el percal, comprar productos artesanos, generalmente de comida y comer de los puestos de allí, previa evaluación exhaustiva. Es un día de disfrute y felicidad máxima, por la que procuramos deshacernos de todos aquellos que se nos quieren apuntar, ya que esto es un rito anual muy importante. (Y no, no os vayáis a apuntar ahora que es veo ya con la idea). Hemos llegado hasta ir los tres días que se celebra con tal de poder disfrutarlo al máximo, porque luego quedan 365 días de espera ansiosa hasta la próxima. Por aquí os dejo algunas fotos que hizo en la feria del 2015.