Mostacho (Cartagena)

Llevo tiempo queriendo escribir sobre esta brasserie cartagenera a la que casi vi nacer. Voy constantemente y siempre me repito que tengo que hacer una entrada ya, pero al final, entre unas cosas y otras se me pasa, porque sé que voy a volver siempre que pueda.¡ Pero hasta aquí hemos llegado!

Mi primer acercamiento fue gracias a las redes sociales, fuente inagotable de descubrimientos, y fue tomándome un asiático, y me sirvió para curiosear a ver de qué iba a ir este nuevo sitio que se abría paso alejado de la zona de moda, como podía ser la calle del Aire o Cuatro Santos.

Mi primer asiático en Mostacho

Su estética me gustó mucho, cierto aire rústico, con unas florecitas sobre la mesa, las paredes decoradas con fotografías de mostachos notables del mundo de la cultura y la política y las bobinas reconvertidas en mesas son muy guais.

Eso es branding-, me dijo Rigo.

También he visto su evolución, tanto a nivel funcional como de carta, adaptándose a las nuevas necesidades. La que tenían en un principio se parece a la actual, aunque han ido aumentando los platos y productos que ofrecen. Hoy día es uno de los locales más completos que conozco, ya que por su horario (abren desde las 8 hasta las 12 de la noche) da lugar a poder hacer todas las comidas del día en él y te da hasta para tomarte unas copas. ¡Y tienen hasta cerveza propia! ¿Qué más se puede pedir? Pues ahora veréis cuando os cuente.

De los desayunos he hablado ya en el blog anteriormente, que tienen un precio tan espléndido como sus tostadas. Y también tienen unas meriendas espectaculares, con batidos gigantes como para que se los beba Tarta de Fresa y tartas de estilo americano.

Su plato estrella, sin duda, las hamburguesas, caseras, y hechas con mucho mimo y cuidado, y para todos los gustos con un pan muy rico que lleva un sello con el dibujo que representa al local, el bigote. Con cebolla caramelizada, guacamole, bacon, y demás ingredientes nobles, las hamburguesas llenan un montón, vamos, que con una cerveza y una de estas ya tienes la cena, y yo muchas veces no me la puedo acabar. Y calidad-precio, inmejorable.

También tienen molletes, y son un poco más ligeros, por si no quieres comer mucho, y también están muy buenos. Los tienen de carne mechada, con pimientos fritos,… Una delicia.

La carta se completa con tapas rápidas tipo tortilla de patatas, marineras (normales o de guacamole), magra con tomate, lágrimas  de pollo con salsa miel y mostaza, calamares, fritura,…

Eso sí, si uno tiene la idea de ir, más vale ir temprano, porque por las noches se pone de bote en bote, siendo casi imposible colocarte en alguna mesa si llegas más tarde de las diez, porque este local, aparte de tener encanto, tiene mucho ojo para el negocio, porque ha sabido moverse sirviéndose de la herramienta más poderosa que  existe hoy día para publicitarte: las redes sociales.  Y muy buena mano para las fotografías, a las que podríamos colgarle siempre  un #foodporn . De hecho, mientras estoy haciendo este post y reviso la información del sitio en su Facebook se me está haciendo la boca agua con las fotos que tiene colgadas. O si no su Instagram.

P.D. Importante! Chicxs gluten-free, en Mostacho os van a cuidar genial, ya que disponen de pan sin gluten para hamburguesas y desayunos, y de sidra y cerve  para acompañarlas (las hamburguesas y los molletes, claro :)). Y cuidan mucho el tema de la contaminación cruzada.

Mostacho  Bar –> C/ Licenciado Cascales, 10. Cartagena.

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X Ruta de la Tapa (Cartagena)

Este año se cumplen diez años y nos ha dado por hacer la Ruta de la Tapa  por todo lo alto, aunque también os digo que no era el mejor año para hacerla: muchos establecimientos se han dado de baja y muchos otros parece que ya no tienen la misma ilusión que tenían en un principio. Aún así hemos encontrado pequeñas y sabrosas sorpresas como las dos tapas ganadoras y otros bocados de rechupete que dejo por aquí abajo. También es cierto que, dado que los bares y restaurantes ruedan solos se podría enfocar de otra manera, primando la creatividad y la innovación. Tanto ver Masterchef, Topchef y demás programas de fogones, nos hemos vuelto más exigentes, creemos que sabemos mucho de gastronomía y ya no nos sirve cualquier idea rica, también queremos que nos den un poco de caña al paladar y rock ´n roll (como dicen en esos programas). Eso es lo que he echado de menos en algunos lugares, que nos dejen con la boca abierta. Por supuesto, dentro del presupuesto, que los 2,50 tampoco dan para mucho.

Explorador Cibus – Cibus gastrobar – No me extraña que haya compartido premio con la tapa de la pastelería Kuss: estaba buenísimo, con el saborcillo del explorador de toda la vida más un toque creativo con la espuma (de violetas, creo) y le han puesto mucho cuidado en su creación. Mi primer voto fue para esta tapa.


Croquetón de jamón con corazón líquido de boletus – La tartana – Muy rico. La primera tapa que nos tomamos y empezamos con buen pie.



Lascas de chuletón de ternera gallega con sal Maldon y pimientos de Padrón sobre pan de centeno con mostaza – A taberna gallega – Muy bueno. Mi segundo voto fue para esta tapa, que tenía buena materia prima sobre el pan de centeno. Hecho con mimo y cuidado.


Sopa de fresas con aguacate y carrillera con migas de foie, polvo de pistacho y sal de avellanas – El loro – Original. Y la sopa de fresa hacia buenas migas con el resto de los ingredientes.


El Pichín de la manica y todo eso – La antigua maestranza – Muy bueno y muy completo.


Mini panettone relleno de solomillo de cerdo y salsa cremosa de cebolla y Oporto  – Kuss – Comparte premio con el explorador Cibus. El  panettone estaba muy esponjoso y la salsa riquísima. Sin duda también lo hubiese votado.

Tosta de secreto ibérico con salsa de champiñón  – Bar Carlos III – Muy bueno. Sin foto.


Brocheta de pollo con verduras de la huerta con salsa teriyaki  – El pincho de Castilla – Buena materia prima y bien elaborado.

También hubo otras tapas de la ruta que pasaron por nuestros estómagos, pero no estaban tan buenas como las que he publicado aquí arriba. La verdad es que está entretenido esto de ir cervecita por aquí, cervecita por allá. Ahora, a esperar a la próxima. Y… ¡felicidades a los ganadores!

Y Magoga vuelve a conquistar (Cartagena)

La verdad es que cada vez que apostamos por el menú diario de Magoga es un acierto total. Hoy hemos estado comiendo / disfrutando de dos horas de buen comer, buena compañía, trato exquisito y una piedra que da muy buenas vibras, y que, curiosamente, es la misma que me ha tocado en las otras dos ocasiones que he comido allí. Comer en Magoga es terapéutico, medicinal diría yo, porque te alimenta el alma y comes dejando de lado todas las tensiones y malos rollos que hayas tenido a lo largo de la mañana. La luz tenue, los camareros que hablan a susurros, la gente, que por imitación, habla bajito,…una maravilla en contraposición a los ruidosos restaurantes donde los camareros y la gente estresada solo quiere engullir para irse corriendo y continuar sus vidas de correntillas pa´yá y pa´cá. El estrés no sirve para nada, así que vamos a hacernos un favor y cuando vayamos a comer dejemos las prisas si no queremos tener una úlcera de estómago antes del los 30.

Volviendo a la comida rica rica que hemos tomado hoy tenemos:

De entrante…

Una ensalada de judías verdes al dente, aguacate y una vinagreta con semillas de amapola.

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De primero…

Una moussaka con soja texturizada o una sopa de calabaza con crujiente de calabaza.

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De segundo…

Albóndigas en salsa de curry rojo y coco.

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De postre…

Tarta de naranja y chocolate negro.

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El menú incluye café y bebida, y una gran variedad de panes caseros artesanales.

Realmente merece la pena ir a darse un caprichito por lo menos un día a la semana. ¡Y tienen muy en cuenta dietas especiales!

Alta cocina a precio de escándalo.

Petit Komité (Cartagena)

Mira que cuando vi el nombre del restaurante me acordé mucho de mi primer blog, en cuyo título se incluía esta expresión típica francesa. Cuánto tiempo hace de aquello… Bueno, el caso que este lugar prácticamente recién estrenado, está  en la calle Ramón y Cajal, Cartagena, y nos llena de esperanza en lo referente a la nouvelle cuisine cartagenera. Ocupa una de esas plantas bajas de Ciudad Jardín que todo cartagenero mira con deseo y sueña con vivir. Dispone de una terraza y de dos plantas, una para tapear y otra para ir a carta. En nuestro caso, fuimos a menú cerrado, de 20 euros, en el que incluían bebida, varias tapas y postre.
Tapa 1) Salmorejos variados: melón, manzana verde, tradicional, servidos en botellitas.

Tapa 2) Marinera en pasta filo. 


Tapa 3) Empanadillas de criollo con una salsa muy rica en la que mojarla aunque se me quedó corto el plato.


Tapa 4) Mini hamburguesas de ternera, con un pan de curry muy “molloso” y con una salsa dulzona. Muy buenas.


Tapa 5) Yakitori de secreto, embadurnado de salsa barbacoa. Sabroso.


Tapa 6) Croquetas de pato y remolacha. 


Tapa 7) Brownie de chocolate sobre coulis de jengibre y adornos florales. Muy rico, sobre todo al empaparse del coulis.


De beber unas cañitas y vino de la casa, de La Diligente, si no me equivoco.


A continuación os dejo dos de las versiones gluten-free de las tapas que adaptó el chef.

       

No tardaremos en ir, esta vez de carta, a ver cómo juegan sus cartas los del Petit Komité.

Mostacho café (Cartagena)

(Hace 8 meses escribía) Ayer aterricé en la nueva cafetería que han puesto en Cartagena, muy cerca de la Casa del Niño, en la calle Licenciado Cascales. Es un sitio muy bonico, con un horario muy amplio, lo que le permite tener desayunos y almuerzos con caña y tapa, comidas con platos sencillos, meriendas, cenas de bocata y calamares, e incluso copas. Los precios son populares y al alcance de todos los bolsillos. Y el asiático requetebueno.

Bar Pedrín (El Albujón, Cartagena)

En la antigua carretera que va a Murcia se encuentra El Albujón, un pueblecico acogedor donde hacía tiempo quería ir a probar los famosos “asiáticos” del bar Pedrín, bien batidos y mezclado el café con los licores y la canela, cuyo dueño es toda una autoridad en el tema. Cuentan que es allí donde se prepara el mejor asiático de Cartagena y comarca, (¡y más allá!) y que mejor que ir a comprobarlo in situ para poder hablar con propiedad. Y allá que nos fuimos una tarde de enero, en buena compañía, a degustar esta especialidad de café. Y muy buenos que están, oiga, con su punto de canela, preparados con mimo por Pedrín. El barecico merece la pena visitarlo, muy pintoresco y un dueño amabilísimo.

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La Toscana en la Ruta de la Tapa (Cartagena)

  Son de esas cosas que vienen solas. De esas noches que dices “Qué bien se ha hilado todo hoy”. Todo empezó con una obra en el Teatro Circo Apolo de El Algar, una joya en un pequeño pueblo del Mar Menor. Es una copia en miniatura del Teatro Circo de Murcia y tan coqueto que te dan ganas de ir a ver todas las representaciones que allí tienen. Se mantiene gracias a la ilusión de muchos vecinos de lugar y por el Ayuntamiento de Cartagena (me imagino). Fuimos a ver “La más fuerte”, una obra del director sueco Strindberg y un monólogo en la que la actriz hace un ejercicio de interpretación brutal, enganchándote desde el primer minuto. Lo que me dio mucha pena fue ver solo dos o tres filas ocupadas y el resto del teatro vacío por la poca difusión que se le da a la cultura en la zona. 
Después de la obra, nos dio tiempo a pasarnos por la Ruta de la Tapa para terminar con algunas que teníamos apuntadas, ya que solo quedaba un día. Fuimos a uno que pasó por nuestro paladar sin pena ni gloria, pero, por suerte, cerramos la Ruta con la tapa de La Toscana, un trampatojo que consistía en un falso helado de ensaladilla de pulpo en cucurucho de crespillo, acompañado de unas bolitas de zumo de mango, que explotaban en la boca. La tapa estaba muy buena, pero el ambiente del restaurante, la amabilidad de la persona que nos atendió y un quinto bien frío completó el jolgorio culinario. Aquí os dejo unas fotos hechas por Negativo en Sepia para que conste en acta.

Canana L.A. Brew Pub (La Aljorra, Cartagena)

FOTOS: @negativoensepia

Tenía muchas ganas de acercarme por allí, desde que leí en el periódico que había sido finalista de los Premios Best of Year 2015 de la revista ‘Interior Design’ de Nueva York gracias al arquitecto cartagenero Martín Lejarraga y su equipo de trabajo. El interior realizado en madera, con un gusto exquisito como hacía tiempo no veía, invita a sentarte tranquilamente y charlar acompañado de una buena cerveza. Se sitúa en la calle principal de la diputación cartagenera de La Aljorra y es, además de pub, una fábrica artesanal de cervezas. La persona que regenta el local te ofrece en orden creciente las cinco variedades de cerveza que tienen en el local, desde la más suavecita y refrescante hasta la negra, aromática y elegante, explicándote en todo momento las características de cada una de ellas.

No dispongo de muchas fotos del interior, pero sí de los brebajes maravillosos. Os animo a ir, porque próximamente ofrecen un maridaje (más info es Facebook). Aquí os dejo las pruebas del delito.

 

CANANA BREWPUB : C/ Antonio Pascual, 26 30190 La Aljorra (Cartagena)

 

Magoga (Cartagena)

FOTOS en colaboraciónicon @negativoensepia

A pesar de ser un restaurante relativamente joven, el Magoga ha sabido escalar puestos en la alta cocina de la Región. Restaurante cuyos precios se adaptan a cualquier paladar, ha sabido democratizar la cocina de vanguardia y hacerla asequible a todo tipo de bolsillos, utilizando el concepto de cocina de mercado para llevar a cabo sus platos y menús.

La primera vez que escuché hablar de él fue al poco de abrir, gracias a las investigaciones de dos gourmets. Con la recomendación en nuestra mente, nos acercamos ese mismo verano a vivir el buen hacer de su cocina, tomando por aquel entonces un tartar de atún rojo de almadraba que quedaría grabado en memoria gustativa a fuego, y con el que me serviría de comparativo para el resto que fuese probando posteriormente. Unos arroces negro y  meloso de carabinero completaban la mesa y unos postres que cerraron una comida perfecta. De aquel entonces no conservo fotos, ya que no existía este humilde blog para contar todas las peripecias culinarias que vivía.

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Hacía tiempo que quería hacer un post sobre este rincón, pero tras una ocasión fallida por fuerza mayor, llegó el día en que volvimos, esta vez pidiendo menú. El menú del Magoga no es un menú cualquiera. Perfectamente estudiado, cuidando todos los detalles, adapta cuidadosamente la buena cocina a esa opción que es es el menú diario, dejando de lado esa costumbre viejuna de utilizar el menú del día como excusa para servir comida de rancho. Eso sí, me imagino que se requiere de un ejercicio de imaginación, gusto por la cocina y visión de mercado, pero el resultado es espléndido. Además le damos un punto extra por cuidar de aquellos con intolerancias alimentarias con mimo. (¡Tienen pan gluten-free!).

El menú de aquel miércoles constaba de ensalada, primer plato, segundo plato, postre, pan, café y bebida (caña), todo con muy buena relación calidad-precio (16€).

– Aperitivo.

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– De entrante, una ensalada con vinagreta dulzona, manzana, semillas de amapola y nueces.

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Ensalada
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Ensalada

– De primer plato un gazpacho de rúcula y naranja, refrescante para unos, pastel de verdura para otros.

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Gazpacho de rúcula
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Pastel de verduras

– De segundo plato, salmón en salsa de piña y eneldo, sin una sola espina, sobre una base de patatas panadera para unos, pollo a la brasa con salsa de piña para otros.

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Pollo a la brasa
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Salmón sobre patatas panadera

– De postre, un yogur cremoso con salsa de frutos rojos, muy bueno y ligero para unos y pan de calatrava para otros.

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Pan de calatrava
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Yogur casero

– El café, de Bernal, un cortado con una espumilla de lo más sugerente.

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Este menú elegante y ligero se completaba con un servicio amable, discreto y atento. Para la próxima vez iremos con los estómagos preparados para la mesa de queso móvil que tienen, y para probar el menú ALMA, que se dividirá en quince actos. ¡Allá iremos!

MAGOGA: Pl. Dr. Vicente García Marcos , 5 30201 Cartagena – Murcia Tf:+34 968 509 678 // +34 629 980 257

Via Romana (Los Belones)

Fotografías cortesía de Cris, Ser y Negativo en Sepia.

VÍA ROMANA : Calle Mayor, 84, 30385 Los Belones, Murcia   

Teléfono: 968 13 73 73

Precio medio: 20€ aprox

Si vas a Vía Romana no tienes más remedio que actualizar, porque ir a comer allí es un placer en todos los sentidos. Hace un par de sábados volvimos por allí, después de un año y nos encontramos con unas sugerencias del chef para chuparse los dedos literalmente. Por aquí dejo las fotos de esta útima actualización y juzgad vosotr@s mism@s.  Ahí van:

Aperitivo

Aceitunas arreglás con queso en polvo y especias
Aceitunas arreglás con queso en polvo y especias

Entrantes

Alcachofas con foie
Pizza con trufa, rúcula y jamón.
Pizza con trufa, rúcula y jamón

Platos principales

Panzerotti con bogavante, setas y almejas para chuparse los dedos
Los panzerotti
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Spaghetti con bogavante y gambas

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Lasaña

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Spaghetti con almejas y guindilla

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Y terminamos con los postres.

Los Belones es un pueblecito de los más pintoresco, situado a escasos kilómetros de cualquier playa del Mar Menor o del Mayor, y por esta situación privilegiada de la que goza, los turistas lo toman como punto de partida de muchas rutas hacia la costa. Alrededor de todo este turismo se han originado una montón de restaurantes de todas las nacionalidades, cafeterías,  bares de tapas y el Vía Romana.

Comer en Vía Romana fue una maravilla, no sólo por la comida, sino también por la compañía, porque hacía tiempo que no disfrutaba tanto, y porque ver contenta a la gente hace que me haga todo chiribitas.

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Mientras esperábamos al solecico a que llegasen el resto de los comensales, estuvimos viendo la carta, y la elección estaba hecha al cruzar el umbral de la trattoria. Pizza cuatro quesos con chorizo, espaguetis con tinta de calamar y almejas, raviolis de queso con salsa de queso, raviolis de queso con verduras y albahaca y unos tallarines con mejillones y salsa de sidra. Qué bueno estaban todos los platos. En el caso de la pizza, los quesos sabían a los diferentes tipos de queso que ponían en el menú.

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La pasta, al dente, con ingredientes de primera clase y las diferentes salsas, sabrosas.

Los postres también estaban buenos, pero como estábamos lleneticos compartimos, una opción siempre socorrida y que te da la oportunidad de poder probar al menos uno. Y los afortunados por pasar por mi paladar fueron la tarta de queso fría y el tiramisú, postre fetiche que debo probar allá donde lo encuentre.

El ambiente del local era muy agradable y cálido, que lo procuraban el personal muy atento y simpático y el buen humor que desprendían los comensales por una doble razón, por ser domingo y Navidad, y el bullicio hacía que se contagiara la alegría.

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Es de precio medio, entre los 20 ó 25 euros, tomando platos principales, cerveza, vino y dos postres.

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Después de comer nos entraron ganas de un café marinero y para esto lo mejor fue acercarnos a Busquets, en Cabo de Palos, con su expositor lleno de locuras dulces, de lazos con glaseado, de tartas de manzana súper finas, cruasanes de mantequilla y  de  roscones de Reyes. Pero hacía demasiado viento para estar a la orilla del mar, así que estar calentitos dentro nos pareció la mejor opción. Entre cafés y buena conversación fue pasando la tarde tranquilamente, sin querer.