Lima Limón (Murcia)

FOTOGRAFÍA: @negativoensepia (menos mal, porque tengo yo poca mano para las fotos)

Un día estuvimos hablando sobre los restaurantes que se podrían considerar “caros”. Para mí caro es el restaurante que te ofrece comida de poca calidad a precio normal, pagando por persona 15 euros y comiendo platos de los que te acuerdas dos horas después y no por lo buenos que estaban. “Caro” es cuando te cobran 16/17 euros por un caldero insípido, con unos calamares y chopitos que nadan en una balsa de aceite refrito. Por eso decidimos que a partir de entonces comeríamos una vez en un restaurante de precio medio en vez de dos en restaurantes “baratos”.

Y esta antigua conversación surgió mientras mirábamos la guía de restaurantes. No me gusta guiarme solo por la aplicación de TripAdvisor, pero he de decir que como listado de restaurantes me funciona muy bien. De esta manera puedo tener a mano todos los sitios de Murcia (o cualquier otro punto geográfico) y que no se me olvide ninguno y evitando repetir por no recordar otros. Lo que no me gusta de esta plataforma es la soltura con la que hablan ciertos usuarios aprovechando el anonimato de la red, pero está claro que todo tiene sus pros y sus contras, y hay que revisar siempre la proporción de malas críticas y además hacerles caso lo justo, porque algunas…

El caso es que después de mirar varios y de dejar otros es el tintero, llegamos hasta Lima Limón. Este juego de palabras muy bien traído le da nombre a un restaurante  de cocina peruana que abrió hace unos años en Murcia, pero que se mudó hace uno cerca de la catedral, en la calle Fuensanta.

Está amueblado de forma sencilla y funcional, predominado el blanco y con un detalle floral sobre la mesa que le da un airecillo campestre muy bonico. Se come tranquilo, sin griterío y con una música agradable de fondo, sin molestar. Se agradece, ya que muchas veces el ruido atronador de la gente gritando hace que la comida te acabe sentando mal mientras piensas lo bien que hubieses estado comiendo en la cocina de tu casa sin ruido mientras echas una mirada asesina a las mesas de tu alrededor.

También cabe reseñar que el personal es súper atento y te preguntan varias veces a lo largo de la comida tu opinión sobre los platos, e incluso el dueño sale a interesarse sobre tu experiencia en el local. Las atenciones siempre se agradecen.

Pero vamos al condumio, que en el fondo es lo que importa.

La carta no es extensa, cosa que se agradece cuando eres una persona indecisa y estudiarla es una obligación antes de pedir el plato. No se puede fallar.  El caso es que nos dejamos aconsejar por la chica que nos atendió, y la verdad fue un acierto, porque íbamos un poco perdidas al principio. La decisión picante sí, picante no, determinó los platos que se eligieron, ya que depende de cómo tengas el umbral del picor así puede ser tu plato. Y dado que mi umbral del picor no es muy alto, los platos no fueron ardientes. Platos como…

 Causa limeña de quinoa y cangrejo con lima y ají panca. Plato muy curioso a base de un puré de quinoa con lima, con trozos de cangrejo y un poco picantito.

Gambones con leche de coco y soja. Para mí el mejor de todos los platos. Estaba tan bueno: el gambón muy bien cocinado y la salsa, riquísima. Fuera de carta.

Ají de gallina. Hay que comerse todo el conjunto a la vez, de un solo bocado, la patata confitada, el huevo y el guiso de gallina que va sobre la patata.

Wantan de rabo de toro. Un ravioli de rabo de toro bien cocinado, regado con una salsa de verduras  en el que estaba cocinado el rabo.

La digestión se hizo muy bien y esto significa que los productos utilizados son de buena calidad y no había trampa ni cartón. Es tan importante disfrutar durante la comida como no sufrir el después.

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Y sí, disfruté mucho de esta, por la buena compañía, por la comida y el lugar. Un trío de escándalo.

A la lima y al limón…como cantaba la Piquer.

Lima Limón –> C/ Fuensanta, 5 30001 Murcia  Telf: 968 967 306

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Magoga (Cartagena)

FOTOS en colaboraciónicon @negativoensepia

A pesar de ser un restaurante relativamente joven, el Magoga ha sabido escalar puestos en la alta cocina de la Región. Restaurante cuyos precios se adaptan a cualquier paladar, ha sabido democratizar la cocina de vanguardia y hacerla asequible a todo tipo de bolsillos, utilizando el concepto de cocina de mercado para llevar a cabo sus platos y menús.

La primera vez que escuché hablar de él fue al poco de abrir, gracias a las investigaciones de dos gourmets. Con la recomendación en nuestra mente, nos acercamos ese mismo verano a vivir el buen hacer de su cocina, tomando por aquel entonces un tartar de atún rojo de almadraba que quedaría grabado en memoria gustativa a fuego, y con el que me serviría de comparativo para el resto que fuese probando posteriormente. Unos arroces negro y  meloso de carabinero completaban la mesa y unos postres que cerraron una comida perfecta. De aquel entonces no conservo fotos, ya que no existía este humilde blog para contar todas las peripecias culinarias que vivía.

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Hacía tiempo que quería hacer un post sobre este rincón, pero tras una ocasión fallida por fuerza mayor, llegó el día en que volvimos, esta vez pidiendo menú. El menú del Magoga no es un menú cualquiera. Perfectamente estudiado, cuidando todos los detalles, adapta cuidadosamente la buena cocina a esa opción que es es el menú diario, dejando de lado esa costumbre viejuna de utilizar el menú del día como excusa para servir comida de rancho. Eso sí, me imagino que se requiere de un ejercicio de imaginación, gusto por la cocina y visión de mercado, pero el resultado es espléndido. Además le damos un punto extra por cuidar de aquellos con intolerancias alimentarias con mimo. (¡Tienen pan gluten-free!).

El menú de aquel miércoles constaba de ensalada, primer plato, segundo plato, postre, pan, café y bebida (caña), todo con muy buena relación calidad-precio (16€).

– Aperitivo.

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– De entrante, una ensalada con vinagreta dulzona, manzana, semillas de amapola y nueces.

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Ensalada

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Ensalada

– De primer plato un gazpacho de rúcula y naranja, refrescante para unos, pastel de verdura para otros.

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Gazpacho de rúcula

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Pastel de verduras

– De segundo plato, salmón en salsa de piña y eneldo, sin una sola espina, sobre una base de patatas panadera para unos, pollo a la brasa con salsa de piña para otros.

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Pollo a la brasa

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Salmón sobre patatas panadera

– De postre, un yogur cremoso con salsa de frutos rojos, muy bueno y ligero para unos y pan de calatrava para otros.

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Pan de calatrava

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Yogur casero

– El café, de Bernal, un cortado con una espumilla de lo más sugerente.

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Este menú elegante y ligero se completaba con un servicio amable, discreto y atento. Para la próxima vez iremos con los estómagos preparados para la mesa de queso móvil que tienen, y para probar el menú ALMA, que se dividirá en quince actos. ¡Allá iremos!

MAGOGA: Pl. Dr. Vicente García Marcos , 5 30201 Cartagena – Murcia Tf:+34 968 509 678 // +34 629 980 257

El día que odié DiverXO (Madriz)

El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos. Salvador Dalí

Aquella mañana decidí probar una clase nueva que se había quedado en el olvido entre el crossfit y la tortura medieval: el bodypump. Para quien no la conoce se trata, durante 50 minutos aproximadamente, de sufrir quemar todo aquello que comiste ayer, con pesas y al ritmo de la música, para después sentirte un poco mejor y darte otro capricho hoy. Al terminar la clase mis piernas ya barruntaban tormenta de agujetas de color de rosa, aunque poco me preocupaba porque al día siguiente lo máximo que me movería sería para moverme del sofá a la silla de playa (yo soy toda una señora, y sin silla no hay playa).

La cosa fue que, como pude, llegué a mi casa, con el solo objetivo de vestirme para salir a tomar algo (aquí se rellenan de nuevo los depósitos) y, entre dejar las llaves y el móvil e ir a por la ropa al armario (que fue bastante porque no podía moverme) sonó el teléfono, y a deshacer el camino con mis piernas temblecosas. Marqué el número, porque, por supuesto, no llegué a tiempo con mi velocidad trepidante. Descolgaron, y después de contarle el rollo de que tenía un llamada perdida de ese número y bla bla bla, al otro lado del teléfono una voz femenina respondió: “Sí, le llamamos de DiverXO. Tiene una solicitud de reserva a nombre de Fulanita de Tal para mañana a las 15.28. ¿Querría venir para esa hora…?” Silencio. Sudor. Sí.

Claro que quería ir. Después de muchos meses esperando, como para decir que no, o pensárselo. Así que, después de liarla intentando pagar la reserva, nos pusimos a organizar el viaje, a buscar dónde dormir, a publicar viaje en Blablacar, maletas, a convencernos  de que, aunque fuese caro, estas cosas solo se hacen una vez en la vida,… Y al día siguiente ya íbamos atravesando las tierras del Quijote rumbo a la capital.

Un cocinero no es una persona aislada, que vive y trabaja solo para dar de comer a sus huéspedes. Un cocinero se convierte en un artista cuando tiene cosas que decir a través de sus platos, como un pintor en un cuadro. Joan Miró.

ATENCIÓN: CONTIENE SPOILERS. Entrar a DiverXO ya es toda una experiencia. El restaurante, de decoración que roza el surrealismo daliniano,  es un  museo de objetos y detalles rocambolescos que se completa con una vajilla súper loca digna de una vitrina en el museo de Figueras. La entrada fue triunfal, repleta de selfies desenfocados de la emoción, sudor veraniego y con la visión del sufrimiento número 1: las escaleras. He de decir que todo lo que he contado al principio del bodypump y esos rollos no era mera fruslería y relleno, tenía un porqué, las agujetas. Ya me había levantado regular, pero horas después, al llegar a Madrid y bajarme del coche, el dolor acudió como agujas que se clavaban en mis cuádriceps. Así que podéis imaginaros las descargas al subir las escaleras. Y después bajarlas…

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¿Mariposas en el estómago?

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Los sillones son tan cómodos

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Florero que evoca el espino del castillo de la Bella Dumiente

Una vez que el camarero esperó a que subiese a mi paso de tortuga, y mirando mi rostro crispado, nos acompañó a la sala, donde los camareros se desplazaban (danzaban) de un lado a otro siguiendo una coreografía secreta, perfectamente estudiada, para no chocar, y donde los platos llegaban a las mesas como vedettes del Folies Bergère. La sala era como me la había imaginado, después de ver la fotos, repleta de cerdos que vuelan, que salen y entran de las paredes, con enfriadores que son helados gigantes y piernas de maniquíes con chisteras. Maravilloso. Después, pasamos a cocina, dividida en varias secciones y perfectamente engrasada para un funcionamiento perfecto, como una escudería. Allí saludamos a todo el equipo y al chef Dabiz 3 Estrellas Michelín Muñoz (emoción), que nos dio la bienvenida y nos deseó un buen viaje culinario. Y con el aroma confortable a brasas abandonamos la cocina. Una vez en el salón esperamos en un reservado creado de la nada por una cortina con estampado de ojillos traviesos de gatito,  donde “nos castigaron” por llegar temprano.

Y empezó la función.

Elegimos el menú más corto, que constaba de ocho lienzos incluidos los dos de postre (ay mamita) y nos quedaban por delante tres horas de buen yantar. Para quien tenga buen estómago, elíjase el segundo menú, y para quien tenga por estómago un pozo sin fondo, el tercer menú es el idóneo, ya que se trataría de quince lienzos y una comida de cuatro horas aproximadamente. Constaban de varias partes, y podían llegar todas a la vez o aparecer un camarero y dejarte en el lienzo una pincelada más que lo completaba. Por cada nuevo plato que llegaba a la mesa, dos o tres camareros se acercaban para explicarnos el plato, los ingredientes y el modus operandi para comerlo, ya que, en algunas ocasiones a un lado y al otro del plato había instrumental desconocido, y que hacían su uso más fácil. He de decir que aquel día descubrí sabores que no sabía que existían, texturas comestibles inimaginables, inventé nuevos adjetivos para hacerles justicia, el arte hecho alimento. Con su permiso, los enumeraré con sus respectivas fotografías para ilustrar como se merecen estas pequeñas obras de arte pictoculinarias. (Gracias a quien escriba el nombre de los platos por no poner diminutivos)

MADRIZ VERSIÓN DABIZ

  • LIENZO 1. Viva México cabrones!!! Mole verde de hinojos y tomatillo verde, aguacate, pulpo de roca al vapor y tuétano…Sándwich crujiente de rabo de toro al mole negro. Taco de huitlacoche con flor de calabaza y palo cortado. Pipa. Primera explosión intensa de sabores inundando las papilas gustativas.
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    Sándwich de rabo de toro

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    Mole verde de hinojos y tomatillo…

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    Taco

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    Pipa

  • LIENZO 7. Ventresca de atún rojo  “Hagashi” a la brasa con “fetuccini” al pesto de sisho y lima. Huevos rotos de pollita, botarga, lily bulb y bacon!!! Helado de bacon. ¡¡¡La mejor idea del mundo es un helado de bacon!!! Y esa ventresca, ay qué buena estaba…
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    Ventresca de atún rojo…

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    Helado de bacon

  • LIENZO 2. “Dèja vu” del mejor Viridiana… Gazpacho agripicante de fresitas silvestres y chile ahumado chipotle. Gamba roja a la “Robata japo”, vainilla y croqueta líquida!!! Comerse la cabeza con las manos hace que se disfrute mucho más. ¡Qué buena!
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  • LIENZO 10. Típico chino de barrio de Madrizzzzz… A) Sopa wontonXO…. Dumpling de gallina de Guinea estofada con shitakes, sopa de sus huesos asados al ginseng y guisantes lágrima. B) Pato pekinésXO… Oreja de cochinillo crujiente con hoisin casera de moras, cremoso de pepino-lima y caviar “Esturión Asetra”. C) Pollo al limónXO… Pepitoria cantonesa de pasta de soja encurtida, bergamota y cinco especias chinas. D) Char Siu Bao-XO… Mollete al vapor mojado en leche de oveja y su piel y maíz tostado.  Sorpresas varias en esta selección de comida oriental donde nunca debes fiarte de tus sentidos.
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    Pollo al limónXO

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    Pato pekinésXO

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    Sopa wontonXO

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    Char siu bao XO

  • LIENZO 5. Centolla gallega con curry de su coral, erizos, coco y galanga… Salmonete frito al revés y tomates fritos. Bocadillo de salmonete. ¿Quién puede decir que se ha comido una raspa de pescado? ¿Y la cabeza? Crujiente, crujiente.
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    Bocadillo de salmonete

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    Centolla gallega con curry de su coral…

  • LIENZO 9. Ooooooooh wait… Italia o India? Milán o Bombay? DiverXO World!! Ossobucco milanesa de buey con tomate quemado al carbón y cardamomo. Ravioli al azafrán con yoghourt tandoori y puré de colinabo con mantequilla de buffala y trufa de verano. El buey se deshacía en la boca como si fuese mantequilla. Este plato lo presentó la cocinera y quemó en directo el ossobucco. El ravioli exquisito.
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    Ossobucco milanesa de buey…  y ravioli al azafrán…

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    Ossobucco milanesa de buey…

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    Ravioli al azafrán…

  • LIENZO 15. La merienda… Croissant, galletas blancas y sésamo negro. Mi debilidad siempre han sido los postres, aunque el salado también me conquistó, of course.
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  • LIENZO 12. Dibujos animados… Mundo dulce de fantasía!!! A) La cola de la Pantera Rosa… Ruibarbo, pimienta rosa, leche de oveja y su dulce de leche con peta zetas. B) Tarta cremosa de guayaba, chocolate blanco, calamansi y remolacha… Albahaca thai, lichis y polvo de galletas de chocolate!!! Cuando comes en DiverXO debes ir sin pensar qué te puedes encontrar. Openmind!
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    La cola de la Pantera Rosa…

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    Tarta cremosa de guayaba…

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Y el ballet terminó. Los camareros fueron desapareciendo poco a poco. El momento de  “la dolorosa” se acercaba irremediablemente pero digamos que los patos lo merecían, así que no fue tanto dolor,  solo duró unos instantes, y el recuerdo de las sensaciones perdurará a lo largo del tiempo. Lo que sí había que hacer antes de irse era una visita al aseo. Y con el sufrimiento pertinente de las agujetas del demonio, allí que llegué, ufana, moviéndome como un robot para evitar los pinchazos, bajo la mirada condescendiente de los camareros, para comprobar si cuidaban tanto el centro ciudad como el extrarradio, y, efectivamente, aquel lugar sagrado estaba exquisitamente decorado, sin escatimar detalle alguno. Nos despedimos del pequeño teatro de variedades y tras unas cuantas fotos más cerramos la puerta (¿para siempre?) de ese lugar de experiencias inolvidables.

Desde ese día odié DiverXO, porque mis gustos culinarios ya no son inocentes y estaré condenada a buscar la excelencia de forma enfermiza . 😉

¡Excelente trabajo el del equipo del DiverXO!

DiverXO -> NH Eurobuilding. Calle Padre Damián, 23. Madrid

FOTOS by @negativoensepia (Instagram)

BOCADO RÁPIDO: El Callejón (Cartagena)

El domingo tuvimos la suerte de celebrar nuestra tradicional comida navideña en un restaurante que hacía tiempo quería ir, El Callejón. Está en la calle de la Palma, calle en la que nació Carmen Conde, escritora prolífica y  donde está El Teatrico y sus amores a la luz de una farola. Se divide en dos partes, una que es el restaurante propiamente dicho y creando la calle han habilitado un antiguo solar, donde estaba la casa de Carmen Conde, y que ahora aumenta el tamaño del restaurante con la carpa anexa que han montado en él.

Teníamos reserva para las dos y media, y allí estábamos con nuestros estómagos y paladares preparados para una nueva incursión culinaria. Íbamos con la lección aprendida de los días anteriores, habíamos practicado toda la semana el levantamiento de tenedor, y estábamos expectantes con lo que nos esperaba en la próxima hora.

Pedimos vino, pedimos cerveza, y pedimos muchas cosas buenas, como queso Camembert con mermelada de pétalos de rosa, sardinas marinadas con cebolla caramelizada, ensalada con pasas, bacon y aguacate, de entrantes. De plato fuerte: tartar de atún, salmón con wasabi, pluma ibérica acompañado de patatas fritas, moussaka y solomillo de buey. Y para cerrar nuestra comida, de postre brownie, sorbete de mandarina y milhojas de crema, y unos cafés asiáticos, para terminar de asentar el festín.

Negativo en Sepia no hizo ninguna foto, no quiso restarle protagonismo al momento, pero como seguro que repetiremos en otro momento, iremos con la cámara preparada.

EL CALLEJÓN : C/ de la Palma, 3. 30201 Cartagena (Murcia)