Boulangerie- Patisserie Santa Eulalia (Madrid)

Fotografías de @negativoensepia y servidora.

BOULANGERIE-PATISSERIE * SANTA EULALIA *   Calle del Espejo, 12 (Metro Ópera)   Teléfono: 911 385 875

Desayunos por 6 euros aproximadamente con pastelería. Por menos si es con tostada.

Ópera es un barrio maravillosa y práctico para alojarse en Madrid. Cerca de Sol, suelen incluirlo en el Madrid de los Austrias o en la zona centro en general. Es cómodo, ya que puedes evitar utilizar metro (cosa que me alegra enormemente), casi toda la zona es peatonal o tiene muy poco tráfico y estás cerca de todo.  Estás paseando en una barca por El Retiro en media hora. O haciendo unas gestiones en el Consulado de Francia en veinte minutos. O en Fuencarral comprando ropa de segunda mano y visitando Tipos Infames en veinte minutos. O viendo la grabación de Carne Cruda en directo desde Casa Corona en quince minutos. O viendo a Giovanna Tornabuoni en el Thyssen-Bornemisza en quince minutos. ¿Qué más se puede pedir? Sí, llegar en cinco a la panadería de mis sueños.

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Ahí, en la vitrina, esperan a ser devorados por mí…
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Mesa que susurra “Siéntate”

Entiendo por qué esta panadería y confitería tiene el rango de santa, y como se llama como mi abuela no podía ser de otra manera. Y lo entendí desde el mismo momento en que crucé la puerta y vi su decoración ordenada, sobria, diría que lineal. La líneas rectas se rompen por unas mesas redondas que tienen repartidas por el local y por una bonita raíz que descansa en un jarrón de vidrio verde. Madera y hierro, colañas y tubos que le confieren un aire industrial que rompe la armonía de los elementos naturales. Una decoración exquisita. De fondo se escucha música. Pero no la la taladrante emisora de turno, ni el reaggeton sempiterno, ni siquiera algo de música indie. Solo música clásica Y créanme, desayunar con música clásica cambia mucho el humor mañanero.

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Melena al viento
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Casual

Llegamos a este obrador y confitería siguiendo los sabios consejos de “Con el morro fino” sobre hostelería madrileña y acertó. La flecha del amor de Cupido atravesó mi corazón y me enamoré perdidamente de sus croissants crujientes, sus brioches mantequillosos, sus bollos suizos (rellenos de chocolate o sin él), su pain au chocolat (con un chocolate buenísimo) y sus tostadas de pan amasado con harina ecológica y fermentación lenta.  Nada mejor para tu estómago.

 

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Chocolat a gogó

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Mira qué almendras…

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Y para probar todo esto obviamente no fue solo un día. Fueron tres los que acabamos desayunando. En realidad a mí me gusta buscar sitios diferentes cada vez, pero la llama del amor prendió entre la confitería-obrador y yo y no pude dejar de visitarla los tres días que desayuné en Madrid. Además tiene unos dueños muy simpáticos y los camareros amabilísimos.

De hecho estuve de plática con el maestro obrador (creo que lo era, aunque no le pregunté) hablando sobre el uso de grasas vegetales, mantecas en los croissants en vez de la mantequilla (que los deja crujientes y con unas capitas de lo más ricas) y de lo dañino que era dejar una masa a medio cocer. Me encanta hablar con los protagonistas de los negocios.

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Croissant y sus capitas
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Brioche

 

El primer día, viernes, nos situamos en una mesa pegada a la ventana, al lado de un profesor que examinaba a sus alumnos de expresión oral en español. Al frente tenías una postal de lo más sosegadora: la raíz y unas líneas rectas. Fueron dos cafés con leche, un brioche y un pain au chocolat. El segundo día, nos sentamos en la mesa redonda (que repetiríamos el tercer día) y tomamos un croissant con jamón york y queso, un bollo suizo y tostadas con mantequilla y mermelada, y tres cafés con leche (esta vez logré engañar a una amiga y traerla a este lugar de perdición). El tercero, dos cafés con leche, un croissant, un suizo relleno de chocolate y dos financiers (uno de almendra y otro de pistacho). Sí, probamos casi todo. Por eso amenazamos con volver.

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Bollo suizo
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Suizo relleno de chocolate
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Financiers de pistacho y de almendra

P.D. También me traje de recuerdo un pan de semillas al que le he dado papel protagonista en la merienda. Y en los desayunos.

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SANTA EULALIA –> Calle del Espejo, 12 (Metro Ópera)   Teléfono: 911 385 875

Dietas especiales: veganas y vegetarianas, sin problema. No existen productos sin gluten.

 

Karak (Valencia)

FOTOS: @negativoensepia y moi-même

Casi un año. A eso lo llamo yo constancia.

Un año ha pasado (casi) desde la última entrada del blog. Y no es porque no haya comido desde entonces, ni muchos menos, pero lo vas dejando, dejando. Y no es porque no me falten ganas, pero van llegando cosas que hacer, nuevas responsabilidades, … En fin. No tengo excusa.

La entrada de hoy está dedicada a la cocina de las nuevas chefs que están pisando fuerte en la cocina española de vanguardia. Arriesgada, rompedora, le gusta jugar con los sabores de aquí y de allá para darle un aire diferente a la cocina.  Trabaja desde hace muchos años en la cocina, pero yo no la conocí hasta que llegó un conocido programa de cocina, Topchef, a enseñarnos sus cualidades en los fogones.  Rakel  Cernicharo me ha sorprendido. Y bastante. Su mezcla se sabores con mucha personalidad me ha dejado un buen recuerdo en las papilas gustativas.

Fuimos a Valencia, como ciudad de paso para seguir hacia la comarca del Matarraña, y  de paso fuimos a hacer una visita que teníamos pendiente:  la visita a Karak. Situado en el hotel One Shot Mercat 9, tiene tres espacios para elegir, ZONA BARRA, en mesas altas y para comer de carta y ver a la chef entre fogones;  ZONA GASTRO, en mesas bajas y para el menú degustación de temporada; y un RESERVADO, en la zona de la bodega, para grupos.

Nosotras elegimos zona GASTRO para menú degustación. Al principio yo dije que corto, CIERVO, porque,  aunque hay mucha gente que piensa que con estos platos te quedas con hambre, nada más lejos de la realidad. Al final cambié de idea, porque estaba todo demasiado bueno para dejar de comer tan pronto. Así que cambiamos a GRAN CIERVO. El primero lleva 7 platos y postre al centro, y son 48 euros más bebidas. El segundo son 65 euros, con 10 platos y postres individuales. Yeah. Y merece muuuucho la pena.

Comenzamos.

 

Detalle de cristalera vista desde dentro
Foie
El bocadillo de calamares
No recuerdo
Una crema con mejillones, un poco picantona, con alegría
Con té matcha
La estrella de la casa, un salmón cocinado a baja temperatura, para blasfemar
Papadica
Don’t remember, sorry
Tenedor que recuerda a las astas del ciervo, emblema de la Casa Karak
Don’t remember, so sorry

Postres

Chocolate a lo loco
Frutal y pasional
Moras y frutos rojos
Un café aromático para acabar el festín
Pequeña aclaración para los perdidxs

Tres “peros” encontrados: que no ponen un papel con los platos que vas tomar, para las que tienen mala memoria,  que los aseos son pequeños y que no pude conocer a la chef  para decirle lo bueno que estaba todo (aunque un par de semanas después mis cuñados tuvieron la suerte de conocerla en la misma situación). Nada de lo que no se pueda pasar con tal de comer bien.

 

RECUERDA:

Restaurante Karak (chef Rakel Cernicharo)

Carrer del Músic Peydró, 9, 46001 València (tienes que entrar por el hotel Hotel One Shot Mercat 09)

Menú Gran Ciervo –> 65 euros + bebidas + café

 

Taúlla (Murcia)

 

Comer verde está de moda. Eso está claro. Ser vegano, vegetariano, no como carne, solo como pescado, los huevos de gallinas felices, y todo eso está muy de foto de Instagram, y a mí me parece estupendo. Me parece estupendo porque hay cosas ricas más allá del filete, y estudios demuestran que abusar de carnes y embutidos no siempre nos lleva por el buen camino alimentario.

Con todo esto muchos chefs hacen ondear la bandera de lo saludable sin ninguna vergüenza, porque creo que los platos diarios de carnaza han acabado, dando paso a otras muestras de culinarias y sensitivas en las que verduras y legumbres son las protagonistas, abaratando costes y acercando cocina de autor a bolsillos más ajustados.

 

Entre ellos Julio Velandrino sabe aprovechar de la huerta de la Región de Murcia lo que en ella crece para darnos platos en su Taúlla, que por el precio que tiene el menú degustación, bien vale la pena.

Sales rodando de allí, sin duda. Y nada tiene que envidiar a Estrellas Michelin y otro restaurantes-laboratorio, que mucho tienen de puturrú de fuá y poco de sapoooor.

Por allí aterrizamos una tarde de septiembre para celebrar nuestro aniversario. Como lo que más nos gusta en el mundo es comer, pues nos echamos a la carretera en busca de un restaurante que tuviese una mesita sin reserva, porque así somos, nos gusta vivir al límite.  Llamamos a varios, y de repente nos acordamos que estaba este restaurante esperándonos en Espinardo. Probamos suerte, la tuvimos y allí aparecimos.

Elegimos el menú degustación largo, porque si jugamos, jugamos bien. Mientras esperábamos nos fijamos en el local, un antiguo molino de pimentón, producto representativo de la Región, sin duda, y en la decoración con latas antiguas. Sencillo y sin grandes florituras, con una luz agradable y acogedora, en tonos anaranjados, rojizos, como el pimentón.

El camarero también nos atendió sin grandes aspavientos. Me gustan que me expliquen los platos, que me los desgranen y poder preguntar, pero sin que parezca que estoy en una tienda de Apple.

Para mí es uno de mis favoritos en mi humilde y pequeña andadura por el mundo de la buena mesa y sin duda repetiría todas las veces que hiciese falta.

Por aquí dejo una muestra de septiembre de 2017, con fotos de Negativo en Sepia.

 

Y por aquí la otra de abril, con fotografías de Chispa R.

 

Menú degustación: corto 35 euros + bebidas // largo 40 + bebidas.  Son dos platos de diferencia y con las bebidas, si no bebéis en cantidades industriales os puede encarecer en 5 euros el menú.

TAÚLLA: Calle Antonio Flores Guillamón, 2, 30100 Espinardo, Murcia

Teléfono: 868 07 99 80

 

La patisserie de Lucie (Altorreal, Murcia)

A veces una coge el coche, se va por ahí, y a tirar millas como Thelma y Louise. Como el final la peli no me convencía preferí construir mi propio desenlace en una pastelería de una urbanización estilo Agrestic (Weeds) que tanto se llevan en el sureste de la península. En Altorreal, a las muy afueras de Murcia, se encuentra una pastelería francesa que descubrí gracias al dueño (muy majo), de una cafetería donde le servían los cruasanes, que estaban para chuparse los dedos. Y como no podía dejar de pensar en ellos dos semanas después, me aventuré un viernes para merendar por todo lo alto y en soledad.

Al llegar a la patisserie me la había imaginado pequeña, con aires parisinos de finales del XIX, pero para mi sorpresa me encontré un local con decoración  tipo industrial, autoservicio y bastante más grande de lo imaginado. Claro, que si tienen obrador, es necesario espacio, y me imagino que clientela tendrán bastante, si tienen que surtir a la urbanización.

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Entré con decisión hacia los mostradores, mirando lo que me ofrecían: pasteles de frutas, de merengue, con nata, con chocolate, todos muy finos y muy elaborados, y también salados, en forma de quiche . Al otro lado del mostrador de los pasteles, tenían el de los cruasanes, muy grande, por lo que deduje que debían vender bastantes, y los había sencillos y con una barrita de chocolate dentro. El último mostrador contenía varios tipos de panes en hogaza: de cereales, masa madre, de olivas, integral,… Un vicio absoluto, sin duda. Los panes, por cierto, los venden al peso, y puedes elegir un trozo de uno y te lo rebanan si así quieres. Si te llevas cruasanes, recuerda meterlos en una bolsa si los vas a dejar en el asiento del coche para transportarlos, porque la mantequilla traspasa el papel…

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Fijaos en el cruasán, no en el café, que es del sitio del desayuno, que por cierto se llama Buen Café 😉

Después de mucho remirar, porque elegir a lo loco no es lo mío, mi tiré a por un clafoutis de ciruelas y un cortado, que por cierto, es Nespresso, y me fui a una mesa a disfrutar de la merienda como si fuese una colegiala que acaba de salir a las cinco. Me cogí una revistilla y el periódico, pero al final dediqué mi tiempo a divagar y a pensar qué les había llevado a poner una patisserie allí, cuál era su pasado, y si les iba bien, eso sí estaba claro. Y a echar fotos, claro, cosa que siempre me cuesta un montón, porque me pienso que estoy haciendo algo ilegal o yo qué sé y me pongo nerviosa y al final no me salen todo lo bien que quisiera.

El clafoutis es una tarta hecha con masa quebrada y un relleno de crema pastelera cuajada y con trozos de fruta navegando por ella. el sabor ácido de la ciruela y los frutos rojos que llevaba de decoración contrastaban con el dulzor de la crema y la masa, y hacía una mezcla riquísima en boca. El café estaba bien bueno, por lo que acabé muy satisfecha con el conjunto elegido y muy contenta con mi “descubrimiento”.

Os dejo las fotos por aquí, no son muchas, pero os podéis hacer una idea de mi felicidad.

La Patisserie de Lucie –> Avda. del Golf, 104 30506 Molina de Segura, Murcia.

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La Finca de Susi (Elche)

Cuando te dicen que hagas la lista de regalos para tu cumpleaños empiezas a pensar en un montón de cosas que vas dejando de comprar para pedirlas posteriormente en esa lista que a ti te hace un mundo y a los que te regalan, ni te digo. Pues el menú Tentaciones de La Finca (Elche) fue mi regalo de cumple, y si queréis que os diga la verdad, prefiero un recuerdo culinario, porque donde esté el atesorar recuerdos que se quiten los objetos.

Al apuntar esta fecha en el calendario (con algún cambio por una buena causa) ya iba pensándolo y disfrutándolo unos días antes, paladeando mentalmente la comida que servirán, y por supuesto, imaginarme la cocina, con su revuelo, su correr de un lado a otro, los humos, los vapores y las pincitas poniendo flores en los platos. Mi fórmula –> Eso + comida posterior = placer infinito.

Podría decir que hacía buen día, pero en realidad hacía un calor sofocante y eso que lo único que recorrí a pie fueron los 10 metros del coche a la puerta, pero ya con ese trocito tuve bastante. Yo solo rezaba intentando recordar si me había dicho terraza o no, y en caso de ser la primera opción, buscar las palabras adecuadas para que nos cambiasen bajo el chorro del aire acondicionado. Por suerte, la terraza solo abría en horario nocturno, así que deseché toda suerte de disculpas que rondaban por mi cabeza.

El edificio principal en el que estaba el restaurante estaba rodeado de un jardín muy bien cuidado, muy bonito y frondoso, lo que hacía que refrescase un poco el ambiente de alrededor. Una vez dentro, nos atendió el jefe de sala, quien amablemente nos condujo hasta nuestra mesa, mientras un ir y venir de camareros silenciosos nos hizo partícipes durante un momento de su baile . Sobre la mesa una pequeña escultura descansaba como único adorno.

La persona encargada de las bebidas nos preguntó y por supuesto cayeron sendas cervezas heladas, porque el calor, el vino y yo no somos buenos compañeros. Y la cerveza bien fría se desliza muy suavemente por el gaznate. Placer veraniego. Y si se acompañan con unos frutos secos, mejor.

Como aperitivo, una tortita crujiente de camarón y una quenelle sobre frutos secos caramelizados y espárragos verdes escaldados.

El menú Tentaciones lo había cambiado, ahora se llamaba Elementos y se componía de una serie de platos que se inspiraban en los cuatro elementos en los que se encuentra la materia: tierra, aire, agua y fuego. 

La primera parte constaba de un resumen de los cuatro presentados en unas cajas, siendo el orden, Tierra (falsa trufa*), Agua (margarita de pomelo), Aire (etéreo de queso*) y Fuego (berenjena carbonizada).

Después de la intro,  comenzó a desfilar el elemento Tierra:

1. Nuestro tomate*.


2. Parmentier de patata morada.


3. Crema de guisantes*.


El Agua estuvo representado por:

4. Cigalas al vapor de tosaka verde*.


5. Falsa espardeña con lechuga asada.


6. Merluza con pil pil de gambas.


El Aire llegó con:

7.  Nube de queso con trufa*.


8. Arroz con pichón*.


9. Magret de pato*.


Y el Fuego hizo arder a:

10. Leche frita*.


11. Macaron picante*.


12. Savarin*.

He indicado con una estrellita los platos que me sedujeron, si bien he de decir que todos estaban muy buenos, estos especialemente me enamoraron. Y los postres, los amé mucho.

Para poner punto y final a la comida nos pusieron unos chupitos de orujo. ¡Que no! ¿Cómo van a poner unos chupitos de orujo? Nos pusieron un servicio de café acompañado de diferentes gourmandises de chocolate o de mantequilla, para endulzar el último momento del ágape.

Después de charlar un rato sobre la comida y dar nuestra aprobación, recogimos nuestros bártulos, nos despedimos del jefe de sala y nos fuimos a pasear por el jardín bajo un sol de justicia. Un paseo rápido, solo para las fotos pertinentes, y corriendo hasta el coche a ponernos bajo el chorro de aire acondicionado.

Y para completar la tarde, un poco de outlet de calzado en Elche y un trozo de tarta de Monsieur Gómez (Murcia).

Disparos (con la cámara) : @negativoensepia

La Finca de Susi –> Camí de Perleta, 1-7, 03295 Elche, Alicante. Teléfono: 965 456007

In Memoriam  Kiki (2011-2017)

Viagem (culinario) a Portugal

 

Este año decidimos pasar el fin de año en Portugal. Me sorprendió gratamente, tanto por su ritmo de vida, tranquilo y pausado, que casa perfectamente con mi forma de vida ideal, como por su gastronomía, tan rica como sorprendente, de mar y tierra.  Tuvimos la ocasión de probar tanto la comida autóctona como la de otros países que habían sido colonia portuguesa.

En Lisboa:

Terras Gerais –>Después de reciclar algunas entradas y estar sin actualizar por culpa de mi compañía telefónica, hago una pequeña reseña desde el corazón de la ciudad lusa. Buscando con prisas un lugar para comer, hemos encontrado este pequeño y acogedor restaurante de tradición brasileña mineira.Una sopa de mandioca, pan de queso y ajo, yuca con queso, feijoada y vaca atolada ha sido nuestro menú. Y no podía faltar un brigadeiro de postre. Nos ha salido por  14 euros por persona. El dueño,muy simpático,se ha despedido plantándonos un para de besos a cada uno. Muito obrigado!    Calçada Santana, 70. Lisboa

Manteigaira –> Unos pasteis de nata riquísimos, con un suave toque a canela y cremosos y tostaditos.  Rua do Loreto, 2. Lisboa.

Pasteis de nata

Restaurante Mili –> Unos pescados muy bien cocinados y un arroz al curry rico. Fusión comida india y portuguesa. Te dicen que comentes en TripAdvisor :).  Calçada de Santana, 41. Lisboa.



Roda viva. Restaurante moçambicano –> En Alfama está este restaurante coqueto regentado por un chico la mar de simpático y donde comimos platillos típicos mozambiqueños muy curiosos. Beco do Mexias, 11.

 





Time Out Market –> Este antiguo mercado ha sido reconvertido en gastromercado por Time Out. Un montón de puestos dulces, salados, veganos, sin gluten, carne, pescado, nuevas tendencias,… Para todos los gustos. Mercado da Ribeira. Avda. 24 de Julho.   


En Sintra:

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Casa Piriquita –> Unas queijadas que te mueres de buenas, hechas con mucho amor y saboooor. Contundentes y densas, recordad que no se parecen en nada a los pasteis de nata. También tienen otros dulces ricos.  Rua Padaria, 1. 

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Queijadas

En Coimbra:

A Cozinha da Maria –> Allí cenamos un guiso llamado chafana, hecho con carne de cabra y vino, que nos resucitó después del frío que pasamos paseando. Además cayó un naco de porco, carne de cerdo asada, acompañada de patatas. Para terminar, una tarta de almendras, la mejor que he probado jamás!. Rua das Azeiteiras, 5.

En Oporto:

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Casa portuguesa do pastel de bacalhau –> Hacen unos pasteles tipo croqueta, muy cremosos y muy buenos. Si te tomas un par de estos y una cerveza, has cenado. No tiene sitio para sentarse, hay que comérselo de pie.

Bar Primor–> No recuerdo su nombre, no sé si se llamaba Primor, pero hacían una francesinha que estaba riquísima y un bacalhau a bras buenísimo. Allí comimos el día de Nochevieja, y nos llenamos tanto que no pudimos cenar 🙂 . Rua San Ildefonso, 288.

 

 

Y brindando con un vaso de oporto acaba nuestro viaje por tierras portuguesas.

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Bom apetite !

Bizcochería artesana (Ojós, Región de Murcia)

Después de comer en El Jarral y bañarnos en el Segura, fuimos en busca de la merienda por algún bar cercano. De camino por la carretera de Blanca llegamos hasta Ojós y La Bizcochería nos estaba esperando al lado del Ayuntamiento. Variedad de rollos y tortas, unos granizados caseros de limón y horchata y unos bizcochos borrachos típicos de la tierra, con esencia de bergamota. ¡Riquísimos!

La Fira de Tots Sants (Cocentaina)

Ya llega Todos los Santos. Esa fecha con olor a hojas caídas que da paso a temperaturas más frescas (este año se están haciendo de rogar), a las mandarinas, buñuelos y huesos de santo y que a mí me chifla, por algún recuerdo de cuando era pequeña, de la huerta de mis abuelos, las mandarinas encima de la mesa, los tostones de panocha lila que hacía mi abuela con anís,… Ahora con tanta tontería del “truco o trato” se nos olvida todo lo demás. Unida a esta fecha llega la visita más esperada del año, y aquí va mi pequeño homenaje a esta feria que anualmente me da tantas alegrías.

La Fira de Tots Sants se celebra en Cocentaina desde 1346, por privilegio real, el día de Todos los Santos. La feria se divide en varias partes, una de ellas dedicada a la maquinaría agrícola, y las demás dedicadas a la alimentación, la artesanía y a la promoción de diferentes cosas. La razón por la que vamos no es otra que el mero paseo por sus calles, comentar cómo está el percal, comprar productos artesanos, generalmente de comida y comer de los puestos de allí, previa evaluación exhaustiva. Es un día de disfrute y felicidad máxima, por la que procuramos deshacernos de todos aquellos que se nos quieren apuntar, ya que esto es un rito anual muy importante. (Y no, no os vayáis a apuntar ahora que es veo ya con la idea). Hemos llegado hasta ir los tres días que se celebra con tal de poder disfrutarlo al máximo, porque luego quedan 365 días de espera ansiosa hasta la próxima. Por aquí os dejo algunas fotos que hizo en la feria del 2015.

Gurugú de la Plazuela (Sigüenza)

FOTOGRAFÍA: Negativo en Sepia

Sigüenza era el siguiente alto en el camino de aquel viaje de Semana Santa. Una pequeña localidad a la que se llega desde Alcolea del Pinar por la CM-110, y ya sea por su situación en cuanto a carreteras se refiere o vaya usted a saber el porqué, la Ciudad del Doncel no es una ciudad “turistificada” y todavía tiene el encanto de los lugares que no han sido explotados.

Pensando que iba a estar ocupadísimo todo por ser fecha sacra, pudimos reservar en el mismo centro de la ciudad, a escasos metros del castillo y de la catedral, en una hospedería, Puerta Coeli se llama, muy recomendable por la amabilidad del personal y por los buenos precios.

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Vista desde la hospedería

La noche anterior habíamos cenado en un sitio de tapas que “ni fu ni fa” y la presente no queríamos que nos ocurriese lo mismo. Así pues, en nuestra búsqueda continua de locales diferentes y con productos finales que nos sorprendan, encontramos un sitio incomparable y creo que no existe sitio igual a lo largo de la geografía española y dudo que con mis palabras vaya hacerle justicia.

El Gurugú de la Plazuela es una taberna indefinible. Por lo pronto tiene mucha historia: situada en una casona típica del siglo XV, se decía que en ella vivía el verdugo de la ciudad, ya que estaba muy cerca de la cárcel. En 1649 se tiene constancia de la primera taberna, de Velasco, y desde entonces, hasta ahora, ha pasado por muchas manos, quedando finalmente bajo el mando de Alberto y de Belén, que sienten pasión por la cocina, la cultura, la historia y los perros a partes iguales. Y unas ganas enormes de hacer sentir feliz al personal que se deja caer por allí, como bien resume su lema: “calidad y calidez”. (Fuente: web)

Tiene una decoración muy particular, lleno de cosas que tienen su historia para dueños y gentes que lo frecuentan, y nada de lo que allí se encuentra está elegido al azar. Ciro es la mascota del Gurugú, y lo encontraréis en cualquier forma de expresión artística, un perrete muy bonico que se abrió un hueco en el corazón de los lugareños y representa los ideales de la taberna. Por eso tiene de particular que dejan entrar a perros buenos.

La noche que acabamos en esta taberna tan particular veníamos de pasar una jornada por la Castilla vecina y andábamos un poco cansadas, por lo que fuimos temprano a cenar. Quizá por esa razón pudimos coger un sitio en la barra. Las mesas estaban reservadas y los turnos de cenas ocupados (hay que reservar con antelación, ya que abre de jueves a domingo por la mañana). Pero como nos gusta estar en la barra más que a los periquitos, pues nos vino de mil amores, porque la interacción con los dueños fue más estrecha y pudimos preguntarle sin pudor todo lo que se nos pasaba por la cabeza. Y nos permitió participar en el fabuloso juego “Adivina qué ingredientes lleva”, en el que nos quedamos a uno de acertar, por cierto.

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Después de sentarnos en la barra y que el propietario nos explicase todos los productos que aparecían en la carta con mucho detalle, podríamos decir que se divide en varias partes: tiene una parte dedicada a la cocina medieval, muy cuidadosamente documentada gracias a  los dueños y a personas que desinteresadamente colaboran, y que para mí, es lo mejor de este sitio. Otra parte está dedicada a las setas y hongos, de muchas variedades, preparadas en forma de revuelto o cata. Y una última parte en el que tiene cocina moderna y clásica, interpretada al estilo del Gurugú.

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Mira la presentación de los pinchos medievales “Las delicias del juglar”

Elegimos, siguiendo los consejos del maestro tabernero, tres tapas medievales, el rabo de toro y el postre del peregrino, acompañado de unas cañas y una copa de vino de la zona.

  • El maravedí del obispo Barroso. Esta es la primera tapa medieval que probamos. El conjunto de la tapa y la explicación del dueño fue sensacional. Es una galleta en forma de maravedí, como su nombre indica, acuñada, y rellena de una pasta de boletus.
  • La delicia del juglar II: el regreso del juglar. Todo ingredientes medievales y especiado (no contemos con aquellos que se introdujeron después de 1492).IMG-20160527-WA0005
  • El manjar del Mío Cid, con el que jugamos a adivinar cuáles eran los ingredientes que lo componían.IMG-20160527-WA0006
  • El rabo de toro al vino en salsa de verduras, acompañado de arroz al vapor.IMG-20160527-WA0007
  • El postre del peregrino, donde también jugamos a adivinar los ingredientes que se habían utilizado para su elaboración
  • Para cerrar la cena, unos vasitos de limonada, receta seguntina.IMG-20160527-WA0010

La cena fue inolvidable, ya sea por la atención que nos brindaron los dueños, por el local, mágico, y por la actuación del juglar. Si pasáis por Sigüenza, haced un alto en el camino y pasad por el sitio, porque no existe otro igual, en el que se aúne historia, cultura, buena comida y ganas de hacer las cosas muy bien. Un sitio para ir y volver, una y otra vez.

El Gurugú de la Plazuela: Travesaña alta, 17 (junto a Plazuela de la Cárcel). Sigüenza

Tarde de compras y Socolá (Murcia)

Esta tarde, después de dejarnos todos nuestros ahorros del mes en el Mercadito de cositas que han puesto en Ficciones, ha tocado ir de merendola y ni más ni menos que a un sitio que tenía muchas ganas: Socolá. Es una pastelería-cafetería donde antaño estuvo Pequeña Miss Cupcake (suspiro), y que cada vez que he pasado siempre me he quedado mirando a través del cristal y con ganas de entrar a tomarme unas de las tartas que tienen expuestas con tan buenísima pinta.

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El local se les ha quedado muy chulo, con las paredes pintadas por Casa Chiribiri, súper bonicas, y en tonos chocolate, le han cambiado el mobiliario y lo han puesto más rústico, que le da un aire confortable, como de estar en casa.

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Hoy, al comentar que estaba allí, me han recomendado probar la tarta Guiness, pero no tenían, así que nos hemos pedido el último trozo de Red Velvet y uno de tarta de zanahoria, y, para acompañar, un café latte de avellana, cortado y bombón.

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Cuando yo ya estaba salivando pensando en la Red Velvet, a pesar de no ser para mí, ha llegado la chica a decirnos que el trozo le correspondía a una mesa que iba por delante de nosotras, así que hemos elegido tarta de queso al estilo neoyorquino. La verdad es que el cambio no ha estado nada mal, porque la tarta estaba de rechupete, con la mermelada bien batida, sin grumos, y la de zanahoria también, jugosa, con sus correspondientes canela y nueces, y con pasas.

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Los cafés estaban también ricos, sobre todo el de avellana, y además eran de Salzillo ecológico, así que el doble de buenos.


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Pues hemos merendado la mar de bien, en buena compañía, y después de arreglar el mundo un poco y dejarnos el resto de nuestros ahorros, hemos recogido los bártulos y nos hemos ido a seguir recorriendo las calles de Murcia, que por cierto, estaban a rebosar.

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Una vez catadas estas dos tartas,ya tengo la excusa perfecta para volver otro día a zamparme la Red o la Guiness y esta vez pedirme ese café con avellanas, uno de los que hay dentro de la inmensa carta de tés y cafés que tienen. Mientras tanto, contaré los días para mi vuelta.

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SOCOLÁ:    C/ Mariano Vergara, 5    30003 Murcia

FOTOS: Negativo en Sepia