La patisserie de Lucie (Altorreal, Murcia)

A veces una coge el coche, se va por ahí, y a tirar millas como Thelma y Louise. Como el final la peli no me convencía preferí construir mi propio desenlace en una pastelería de una urbanización estilo Agrestic (Weeds) que tanto se llevan en el sureste de la península. En Altorreal, a las muy afueras de Murcia, se encuentra una pastelería francesa que descubrí gracias al dueño (muy majo), de una cafetería donde le servían los cruasanes, que estaban para chuparse los dedos. Y como no podía dejar de pensar en ellos dos semanas después, me aventuré un viernes para merendar por todo lo alto y en soledad.

Al llegar a la patisserie me la había imaginado pequeña, con aires parisinos de finales del XIX, pero para mi sorpresa me encontré un local con decoración  tipo industrial, autoservicio y bastante más grande de lo imaginado. Claro, que si tienen obrador, es necesario espacio, y me imagino que clientela tendrán bastante, si tienen que surtir a la urbanización.

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Entré con decisión hacia los mostradores, mirando lo que me ofrecían: pasteles de frutas, de merengue, con nata, con chocolate, todos muy finos y muy elaborados, y también salados, en forma de quiche . Al otro lado del mostrador de los pasteles, tenían el de los cruasanes, muy grande, por lo que deduje que debían vender bastantes, y los había sencillos y con una barrita de chocolate dentro. El último mostrador contenía varios tipos de panes en hogaza: de cereales, masa madre, de olivas, integral,… Un vicio absoluto, sin duda. Los panes, por cierto, los venden al peso, y puedes elegir un trozo de uno y te lo rebanan si así quieres. Si te llevas cruasanes, recuerda meterlos en una bolsa si los vas a dejar en el asiento del coche para transportarlos, porque la mantequilla traspasa el papel…

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Fijaos en el cruasán, no en el café, que es del sitio del desayuno, que por cierto se llama Buen Café 😉

Después de mucho remirar, porque elegir a lo loco no es lo mío, mi tiré a por un clafoutis de ciruelas y un cortado, que por cierto, es Nespresso, y me fui a una mesa a disfrutar de la merienda como si fuese una colegiala que acaba de salir a las cinco. Me cogí una revistilla y el periódico, pero al final dediqué mi tiempo a divagar y a pensar qué les había llevado a poner una patisserie allí, cuál era su pasado, y si les iba bien, eso sí estaba claro. Y a echar fotos, claro, cosa que siempre me cuesta un montón, porque me pienso que estoy haciendo algo ilegal o yo qué sé y me pongo nerviosa y al final no me salen todo lo bien que quisiera.

El clafoutis es una tarta hecha con masa quebrada y un relleno de crema pastelera cuajada y con trozos de fruta navegando por ella. el sabor ácido de la ciruela y los frutos rojos que llevaba de decoración contrastaban con el dulzor de la crema y la masa, y hacía una mezcla riquísima en boca. El café estaba bien bueno, por lo que acabé muy satisfecha con el conjunto elegido y muy contenta con mi “descubrimiento”.

Os dejo las fotos por aquí, no son muchas, pero os podéis hacer una idea de mi felicidad.

La Patisserie de Lucie –> Avda. del Golf, 104 30506 Molina de Segura, Murcia.

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Pecado Gastrobar (Murcia)

Fotografía : @negativoensepia

Se cumplen ya dos años desde la apertura del blog. Sinceramente, conociéndome, no pensaba que iba a durar más de seis meses actualizando. Y aunque a veces he tardado en crear nuevas entradas, finalmente he proseguido con la idea y he acabado renovando el blog de una manera u otra. Nunca pensé que unir comida y letras se convirtiese en mi hobby favorito y una manera de buscar los mejores platillos a precios razonables.

Y para celebrar este segundo aniversario hoy traigo una entrada de un restaurante en el que disfruté muchísimo, primero porque cuando no creas expectativas la sorpresa es mayor y segundo, porque comer con @negativoensepia siempre es un placer.

 El lugar del que hablo está en un lateral del  mercado de Verónicas. Es innovador, con una decoración original y con una carta que hace enloquecer a cualquier amante de la buena comida y además @negativoensepia tenía muchas ganas de comer allí porque se lo había recomendado una compañera del trabajo. Después de un intento fallido nos acercamos por allí un mediodía de mayo.

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Comensales

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Entrada al Edén

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Exterior

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Exterior

La carta no es extensa, cosa que siempre agradezco, porque lo bueno, si breve, dos veces bueno, y además es mucho más sencillo que el producto sea bueno. Tenemos la mala costumbre de no pedirle al camarero su opinión, o que nos ayude en la elección. Más bien nos basamos es nuestros humildes conocimientos sobre gastronomía y nuestra intuición,  acrecentada por nuestro estómago vacío de las dos y media de la tarde. A veces acertamos, a veces la fastidiamos, pero ahí está riesgo.

Al entrar me gusta que no haya mucho ruido ambiental, porque genera un gran estrés al comer, y en el caso de Pecado, no se oía ni la cocina. Al sentarnos nos trajeron aceite, pan y un surtido de aceitunas para ir abriendo boca mientras ojeábamos la carta de arriba a abajo. Nos decantamos por varios platos, variados, mar y tierra, y unas alcachofas. He de decir que la costumbre de pedir alcachofas en restaurantes es heredada de un buen amigo, Sergio, que nos enseñó que las alcachofas hay que pedirlas en sitios así, molones, porque las suelen cocinar muy bien.

Comenzamos con unas croquetas de boletus y marmitako de atún.

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Croquetas

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Boletus y marmitako

Seguimos por unas patatas bravas con chile habanero.

Un pulpo con salsa romescu trajo el mar

Las alcachofas con salsa de trufa y jamón ibérico.

Y para cerrar la ronda de salados, una carrillera con un brócoli súper crujiente.

Terminamos con una tarta de queso a la inversa.

Por cierto, de martes a jueves tienen menú del día, con platos muy buenos y precio popular, 12 euros. Con entrante, plato principal, postre o café y una bebida.

Pecado Gastro Bar –> Calle Verónicas, 8, 30004 Murcia.  Tlf 868 91 71 52

 

El café nos lo tomamos en Alegría Café, en el barrio del Carmen, al fresco, donde hacen unos frappés que te mueres de buenos, y es un sitio la mar de agradable.

 

Viagem (culinario) a Portugal

 

Este año decidimos pasar el fin de año en Portugal. Me sorprendió gratamente, tanto por su ritmo de vida, tranquilo y pausado, que casa perfectamente con mi forma de vida ideal, como por su gastronomía, tan rica como sorprendente, de mar y tierra.  Tuvimos la ocasión de probar tanto la comida autóctona como la de otros países que habían sido colonia portuguesa.

En Lisboa:

Terras Gerais –>Después de reciclar algunas entradas y estar sin actualizar por culpa de mi compañía telefónica, hago una pequeña reseña desde el corazón de la ciudad lusa. Buscando con prisas un lugar para comer, hemos encontrado este pequeño y acogedor restaurante de tradición brasileña mineira.Una sopa de mandioca, pan de queso y ajo, yuca con queso, feijoada y vaca atolada ha sido nuestro menú. Y no podía faltar un brigadeiro de postre. Nos ha salido por  14 euros por persona. El dueño,muy simpático,se ha despedido plantándonos un para de besos a cada uno. Muito obrigado!    Calçada Santana, 70. Lisboa

Manteigaira –> Unos pasteis de nata riquísimos, con un suave toque a canela y cremosos y tostaditos.  Rua do Loreto, 2. Lisboa.

Pasteis de nata

Restaurante Mili –> Unos pescados muy bien cocinados y un arroz al curry rico. Fusión comida india y portuguesa. Te dicen que comentes en TripAdvisor :).  Calçada de Santana, 41. Lisboa.



Roda viva. Restaurante moçambicano –> En Alfama está este restaurante coqueto regentado por un chico la mar de simpático y donde comimos platillos típicos mozambiqueños muy curiosos. Beco do Mexias, 11.

 





Time Out Market –> Este antiguo mercado ha sido reconvertido en gastromercado por Time Out. Un montón de puestos dulces, salados, veganos, sin gluten, carne, pescado, nuevas tendencias,… Para todos los gustos. Mercado da Ribeira. Avda. 24 de Julho.   


En Sintra:

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Casa Piriquita –> Unas queijadas que te mueres de buenas, hechas con mucho amor y saboooor. Contundentes y densas, recordad que no se parecen en nada a los pasteis de nata. También tienen otros dulces ricos.  Rua Padaria, 1. 

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Queijadas

En Coimbra:

A Cozinha da Maria –> Allí cenamos un guiso llamado chafana, hecho con carne de cabra y vino, que nos resucitó después del frío que pasamos paseando. Además cayó un naco de porco, carne de cerdo asada, acompañada de patatas. Para terminar, una tarta de almendras, la mejor que he probado jamás!. Rua das Azeiteiras, 5.

En Oporto:

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Casa portuguesa do pastel de bacalhau –> Hacen unos pasteles tipo croqueta, muy cremosos y muy buenos. Si te tomas un par de estos y una cerveza, has cenado. No tiene sitio para sentarse, hay que comérselo de pie.

Bar Primor–> No recuerdo su nombre, no sé si se llamaba Primor, pero hacían una francesinha que estaba riquísima y un bacalhau a bras buenísimo. Allí comimos el día de Nochevieja, y nos llenamos tanto que no pudimos cenar 🙂 . Rua San Ildefonso, 288.

 

 

Y brindando con un vaso de oporto acaba nuestro viaje por tierras portuguesas.

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Bom apetite !

Magoga (Cartagena)

FOTOS en colaboraciónicon @negativoensepia

A pesar de ser un restaurante relativamente joven, el Magoga ha sabido escalar puestos en la alta cocina de la Región. Restaurante cuyos precios se adaptan a cualquier paladar, ha sabido democratizar la cocina de vanguardia y hacerla asequible a todo tipo de bolsillos, utilizando el concepto de cocina de mercado para llevar a cabo sus platos y menús.

La primera vez que escuché hablar de él fue al poco de abrir, gracias a las investigaciones de dos gourmets. Con la recomendación en nuestra mente, nos acercamos ese mismo verano a vivir el buen hacer de su cocina, tomando por aquel entonces un tartar de atún rojo de almadraba que quedaría grabado en memoria gustativa a fuego, y con el que me serviría de comparativo para el resto que fuese probando posteriormente. Unos arroces negro y  meloso de carabinero completaban la mesa y unos postres que cerraron una comida perfecta. De aquel entonces no conservo fotos, ya que no existía este humilde blog para contar todas las peripecias culinarias que vivía.

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Hacía tiempo que quería hacer un post sobre este rincón, pero tras una ocasión fallida por fuerza mayor, llegó el día en que volvimos, esta vez pidiendo menú. El menú del Magoga no es un menú cualquiera. Perfectamente estudiado, cuidando todos los detalles, adapta cuidadosamente la buena cocina a esa opción que es es el menú diario, dejando de lado esa costumbre viejuna de utilizar el menú del día como excusa para servir comida de rancho. Eso sí, me imagino que se requiere de un ejercicio de imaginación, gusto por la cocina y visión de mercado, pero el resultado es espléndido. Además le damos un punto extra por cuidar de aquellos con intolerancias alimentarias con mimo. (¡Tienen pan gluten-free!).

El menú de aquel miércoles constaba de ensalada, primer plato, segundo plato, postre, pan, café y bebida (caña), todo con muy buena relación calidad-precio (16€).

– Aperitivo.

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– De entrante, una ensalada con vinagreta dulzona, manzana, semillas de amapola y nueces.

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Ensalada

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Ensalada

– De primer plato un gazpacho de rúcula y naranja, refrescante para unos, pastel de verdura para otros.

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Gazpacho de rúcula

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Pastel de verduras

– De segundo plato, salmón en salsa de piña y eneldo, sin una sola espina, sobre una base de patatas panadera para unos, pollo a la brasa con salsa de piña para otros.

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Pollo a la brasa

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Salmón sobre patatas panadera

– De postre, un yogur cremoso con salsa de frutos rojos, muy bueno y ligero para unos y pan de calatrava para otros.

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Pan de calatrava

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Yogur casero

– El café, de Bernal, un cortado con una espumilla de lo más sugerente.

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Este menú elegante y ligero se completaba con un servicio amable, discreto y atento. Para la próxima vez iremos con los estómagos preparados para la mesa de queso móvil que tienen, y para probar el menú ALMA, que se dividirá en quince actos. ¡Allá iremos!

MAGOGA: Pl. Dr. Vicente García Marcos , 5 30201 Cartagena – Murcia Tf:+34 968 509 678 // +34 629 980 257

El día que odié DiverXO (Madriz)

El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos. Salvador Dalí

Aquella mañana decidí probar una clase nueva que se había quedado en el olvido entre el crossfit y la tortura medieval: el bodypump. Para quien no la conoce se trata, durante 50 minutos aproximadamente, de sufrir quemar todo aquello que comiste ayer, con pesas y al ritmo de la música, para después sentirte un poco mejor y darte otro capricho hoy. Al terminar la clase mis piernas ya barruntaban tormenta de agujetas de color de rosa, aunque poco me preocupaba porque al día siguiente lo máximo que me movería sería para moverme del sofá a la silla de playa (yo soy toda una señora, y sin silla no hay playa).

La cosa fue que, como pude, llegué a mi casa, con el solo objetivo de vestirme para salir a tomar algo (aquí se rellenan de nuevo los depósitos) y, entre dejar las llaves y el móvil e ir a por la ropa al armario (que fue bastante porque no podía moverme) sonó el teléfono, y a deshacer el camino con mis piernas temblecosas. Marqué el número, porque, por supuesto, no llegué a tiempo con mi velocidad trepidante. Descolgaron, y después de contarle el rollo de que tenía un llamada perdida de ese número y bla bla bla, al otro lado del teléfono una voz femenina respondió: “Sí, le llamamos de DiverXO. Tiene una solicitud de reserva a nombre de Fulanita de Tal para mañana a las 15.28. ¿Querría venir para esa hora…?” Silencio. Sudor. Sí.

Claro que quería ir. Después de muchos meses esperando, como para decir que no, o pensárselo. Así que, después de liarla intentando pagar la reserva, nos pusimos a organizar el viaje, a buscar dónde dormir, a publicar viaje en Blablacar, maletas, a convencernos  de que, aunque fuese caro, estas cosas solo se hacen una vez en la vida,… Y al día siguiente ya íbamos atravesando las tierras del Quijote rumbo a la capital.

Un cocinero no es una persona aislada, que vive y trabaja solo para dar de comer a sus huéspedes. Un cocinero se convierte en un artista cuando tiene cosas que decir a través de sus platos, como un pintor en un cuadro. Joan Miró.

ATENCIÓN: CONTIENE SPOILERS. Entrar a DiverXO ya es toda una experiencia. El restaurante, de decoración que roza el surrealismo daliniano,  es un  museo de objetos y detalles rocambolescos que se completa con una vajilla súper loca digna de una vitrina en el museo de Figueras. La entrada fue triunfal, repleta de selfies desenfocados de la emoción, sudor veraniego y con la visión del sufrimiento número 1: las escaleras. He de decir que todo lo que he contado al principio del bodypump y esos rollos no era mera fruslería y relleno, tenía un porqué, las agujetas. Ya me había levantado regular, pero horas después, al llegar a Madrid y bajarme del coche, el dolor acudió como agujas que se clavaban en mis cuádriceps. Así que podéis imaginaros las descargas al subir las escaleras. Y después bajarlas…

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¿Mariposas en el estómago?

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Los sillones son tan cómodos

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Florero que evoca el espino del castillo de la Bella Dumiente

Una vez que el camarero esperó a que subiese a mi paso de tortuga, y mirando mi rostro crispado, nos acompañó a la sala, donde los camareros se desplazaban (danzaban) de un lado a otro siguiendo una coreografía secreta, perfectamente estudiada, para no chocar, y donde los platos llegaban a las mesas como vedettes del Folies Bergère. La sala era como me la había imaginado, después de ver la fotos, repleta de cerdos que vuelan, que salen y entran de las paredes, con enfriadores que son helados gigantes y piernas de maniquíes con chisteras. Maravilloso. Después, pasamos a cocina, dividida en varias secciones y perfectamente engrasada para un funcionamiento perfecto, como una escudería. Allí saludamos a todo el equipo y al chef Dabiz 3 Estrellas Michelín Muñoz (emoción), que nos dio la bienvenida y nos deseó un buen viaje culinario. Y con el aroma confortable a brasas abandonamos la cocina. Una vez en el salón esperamos en un reservado creado de la nada por una cortina con estampado de ojillos traviesos de gatito,  donde “nos castigaron” por llegar temprano.

Y empezó la función.

Elegimos el menú más corto, que constaba de ocho lienzos incluidos los dos de postre (ay mamita) y nos quedaban por delante tres horas de buen yantar. Para quien tenga buen estómago, elíjase el segundo menú, y para quien tenga por estómago un pozo sin fondo, el tercer menú es el idóneo, ya que se trataría de quince lienzos y una comida de cuatro horas aproximadamente. Constaban de varias partes, y podían llegar todas a la vez o aparecer un camarero y dejarte en el lienzo una pincelada más que lo completaba. Por cada nuevo plato que llegaba a la mesa, dos o tres camareros se acercaban para explicarnos el plato, los ingredientes y el modus operandi para comerlo, ya que, en algunas ocasiones a un lado y al otro del plato había instrumental desconocido, y que hacían su uso más fácil. He de decir que aquel día descubrí sabores que no sabía que existían, texturas comestibles inimaginables, inventé nuevos adjetivos para hacerles justicia, el arte hecho alimento. Con su permiso, los enumeraré con sus respectivas fotografías para ilustrar como se merecen estas pequeñas obras de arte pictoculinarias. (Gracias a quien escriba el nombre de los platos por no poner diminutivos)

MADRIZ VERSIÓN DABIZ

  • LIENZO 1. Viva México cabrones!!! Mole verde de hinojos y tomatillo verde, aguacate, pulpo de roca al vapor y tuétano…Sándwich crujiente de rabo de toro al mole negro. Taco de huitlacoche con flor de calabaza y palo cortado. Pipa. Primera explosión intensa de sabores inundando las papilas gustativas.
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    Sándwich de rabo de toro

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    Mole verde de hinojos y tomatillo…

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    Taco

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    Pipa

  • LIENZO 7. Ventresca de atún rojo  “Hagashi” a la brasa con “fetuccini” al pesto de sisho y lima. Huevos rotos de pollita, botarga, lily bulb y bacon!!! Helado de bacon. ¡¡¡La mejor idea del mundo es un helado de bacon!!! Y esa ventresca, ay qué buena estaba…
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    Ventresca de atún rojo…

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    Helado de bacon

  • LIENZO 2. “Dèja vu” del mejor Viridiana… Gazpacho agripicante de fresitas silvestres y chile ahumado chipotle. Gamba roja a la “Robata japo”, vainilla y croqueta líquida!!! Comerse la cabeza con las manos hace que se disfrute mucho más. ¡Qué buena!
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  • LIENZO 10. Típico chino de barrio de Madrizzzzz… A) Sopa wontonXO…. Dumpling de gallina de Guinea estofada con shitakes, sopa de sus huesos asados al ginseng y guisantes lágrima. B) Pato pekinésXO… Oreja de cochinillo crujiente con hoisin casera de moras, cremoso de pepino-lima y caviar “Esturión Asetra”. C) Pollo al limónXO… Pepitoria cantonesa de pasta de soja encurtida, bergamota y cinco especias chinas. D) Char Siu Bao-XO… Mollete al vapor mojado en leche de oveja y su piel y maíz tostado.  Sorpresas varias en esta selección de comida oriental donde nunca debes fiarte de tus sentidos.
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    Pollo al limónXO

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    Pato pekinésXO

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    Sopa wontonXO

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    Char siu bao XO

  • LIENZO 5. Centolla gallega con curry de su coral, erizos, coco y galanga… Salmonete frito al revés y tomates fritos. Bocadillo de salmonete. ¿Quién puede decir que se ha comido una raspa de pescado? ¿Y la cabeza? Crujiente, crujiente.
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    Bocadillo de salmonete

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    Centolla gallega con curry de su coral…

  • LIENZO 9. Ooooooooh wait… Italia o India? Milán o Bombay? DiverXO World!! Ossobucco milanesa de buey con tomate quemado al carbón y cardamomo. Ravioli al azafrán con yoghourt tandoori y puré de colinabo con mantequilla de buffala y trufa de verano. El buey se deshacía en la boca como si fuese mantequilla. Este plato lo presentó la cocinera y quemó en directo el ossobucco. El ravioli exquisito.
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    Ossobucco milanesa de buey…  y ravioli al azafrán…

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    Ossobucco milanesa de buey…

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    Ravioli al azafrán…

  • LIENZO 15. La merienda… Croissant, galletas blancas y sésamo negro. Mi debilidad siempre han sido los postres, aunque el salado también me conquistó, of course.
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  • LIENZO 12. Dibujos animados… Mundo dulce de fantasía!!! A) La cola de la Pantera Rosa… Ruibarbo, pimienta rosa, leche de oveja y su dulce de leche con peta zetas. B) Tarta cremosa de guayaba, chocolate blanco, calamansi y remolacha… Albahaca thai, lichis y polvo de galletas de chocolate!!! Cuando comes en DiverXO debes ir sin pensar qué te puedes encontrar. Openmind!
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    La cola de la Pantera Rosa…

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    Tarta cremosa de guayaba…

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Y el ballet terminó. Los camareros fueron desapareciendo poco a poco. El momento de  “la dolorosa” se acercaba irremediablemente pero digamos que los patos lo merecían, así que no fue tanto dolor,  solo duró unos instantes, y el recuerdo de las sensaciones perdurará a lo largo del tiempo. Lo que sí había que hacer antes de irse era una visita al aseo. Y con el sufrimiento pertinente de las agujetas del demonio, allí que llegué, ufana, moviéndome como un robot para evitar los pinchazos, bajo la mirada condescendiente de los camareros, para comprobar si cuidaban tanto el centro ciudad como el extrarradio, y, efectivamente, aquel lugar sagrado estaba exquisitamente decorado, sin escatimar detalle alguno. Nos despedimos del pequeño teatro de variedades y tras unas cuantas fotos más cerramos la puerta (¿para siempre?) de ese lugar de experiencias inolvidables.

Desde ese día odié DiverXO, porque mis gustos culinarios ya no son inocentes y estaré condenada a buscar la excelencia de forma enfermiza . 😉

¡Excelente trabajo el del equipo del DiverXO!

DiverXO -> NH Eurobuilding. Calle Padre Damián, 23. Madrid

FOTOS by @negativoensepia (Instagram)

Gurugú de la Plazuela (Sigüenza)

FOTOGRAFÍA: Negativo en Sepia

Sigüenza era el siguiente alto en el camino de aquel viaje de Semana Santa. Una pequeña localidad a la que se llega desde Alcolea del Pinar por la CM-110, y ya sea por su situación en cuanto a carreteras se refiere o vaya usted a saber el porqué, la Ciudad del Doncel no es una ciudad “turistificada” y todavía tiene el encanto de los lugares que no han sido explotados.

Pensando que iba a estar ocupadísimo todo por ser fecha sacra, pudimos reservar en el mismo centro de la ciudad, a escasos metros del castillo y de la catedral, en una hospedería, Puerta Coeli se llama, muy recomendable por la amabilidad del personal y por los buenos precios.

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Vista desde la hospedería

La noche anterior habíamos cenado en un sitio de tapas que “ni fu ni fa” y la presente no queríamos que nos ocurriese lo mismo. Así pues, en nuestra búsqueda continua de locales diferentes y con productos finales que nos sorprendan, encontramos un sitio incomparable y creo que no existe sitio igual a lo largo de la geografía española y dudo que con mis palabras vaya hacerle justicia.

El Gurugú de la Plazuela es una taberna indefinible. Por lo pronto tiene mucha historia: situada en una casona típica del siglo XV, se decía que en ella vivía el verdugo de la ciudad, ya que estaba muy cerca de la cárcel. En 1649 se tiene constancia de la primera taberna, de Velasco, y desde entonces, hasta ahora, ha pasado por muchas manos, quedando finalmente bajo el mando de Alberto y de Belén, que sienten pasión por la cocina, la cultura, la historia y los perros a partes iguales. Y unas ganas enormes de hacer sentir feliz al personal que se deja caer por allí, como bien resume su lema: “calidad y calidez”. (Fuente: web)

Tiene una decoración muy particular, lleno de cosas que tienen su historia para dueños y gentes que lo frecuentan, y nada de lo que allí se encuentra está elegido al azar. Ciro es la mascota del Gurugú, y lo encontraréis en cualquier forma de expresión artística, un perrete muy bonico que se abrió un hueco en el corazón de los lugareños y representa los ideales de la taberna. Por eso tiene de particular que dejan entrar a perros buenos.

La noche que acabamos en esta taberna tan particular veníamos de pasar una jornada por la Castilla vecina y andábamos un poco cansadas, por lo que fuimos temprano a cenar. Quizá por esa razón pudimos coger un sitio en la barra. Las mesas estaban reservadas y los turnos de cenas ocupados (hay que reservar con antelación, ya que abre de jueves a domingo por la mañana). Pero como nos gusta estar en la barra más que a los periquitos, pues nos vino de mil amores, porque la interacción con los dueños fue más estrecha y pudimos preguntarle sin pudor todo lo que se nos pasaba por la cabeza. Y nos permitió participar en el fabuloso juego “Adivina qué ingredientes lleva”, en el que nos quedamos a uno de acertar, por cierto.

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Después de sentarnos en la barra y que el propietario nos explicase todos los productos que aparecían en la carta con mucho detalle, podríamos decir que se divide en varias partes: tiene una parte dedicada a la cocina medieval, muy cuidadosamente documentada gracias a  los dueños y a personas que desinteresadamente colaboran, y que para mí, es lo mejor de este sitio. Otra parte está dedicada a las setas y hongos, de muchas variedades, preparadas en forma de revuelto o cata. Y una última parte en el que tiene cocina moderna y clásica, interpretada al estilo del Gurugú.

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Mira la presentación de los pinchos medievales “Las delicias del juglar”

Elegimos, siguiendo los consejos del maestro tabernero, tres tapas medievales, el rabo de toro y el postre del peregrino, acompañado de unas cañas y una copa de vino de la zona.

  • El maravedí del obispo Barroso. Esta es la primera tapa medieval que probamos. El conjunto de la tapa y la explicación del dueño fue sensacional. Es una galleta en forma de maravedí, como su nombre indica, acuñada, y rellena de una pasta de boletus.
  • La delicia del juglar II: el regreso del juglar. Todo ingredientes medievales y especiado (no contemos con aquellos que se introdujeron después de 1492).IMG-20160527-WA0005
  • El manjar del Mío Cid, con el que jugamos a adivinar cuáles eran los ingredientes que lo componían.IMG-20160527-WA0006
  • El rabo de toro al vino en salsa de verduras, acompañado de arroz al vapor.IMG-20160527-WA0007
  • El postre del peregrino, donde también jugamos a adivinar los ingredientes que se habían utilizado para su elaboración
  • Para cerrar la cena, unos vasitos de limonada, receta seguntina.IMG-20160527-WA0010

La cena fue inolvidable, ya sea por la atención que nos brindaron los dueños, por el local, mágico, y por la actuación del juglar. Si pasáis por Sigüenza, haced un alto en el camino y pasad por el sitio, porque no existe otro igual, en el que se aúne historia, cultura, buena comida y ganas de hacer las cosas muy bien. Un sitio para ir y volver, una y otra vez.

El Gurugú de la Plazuela: Travesaña alta, 17 (junto a Plazuela de la Cárcel). Sigüenza

Pepita Pulgarcita (Murcia)

imageMira que me intento imponer una disciplina de escritura, que empezó por ser diaria (muy optimista por mi parte), siguió por semanal, y finalmente casi la dejo en bimensual. El día es muy largo y me lo paso hablando, escribiendo y leyendo, y lo último que me apetece cuando llega la noche es escribir. Mi mente necesita desconectar y dejar de pensar con algún programa de los que te dejan el encefalograma plano.

imageHoy ya me he dicho que no tengo excusa para no escribir, ya que me han amenazado seriamente con el tema de las fotos. Después de revisar todo lo que había hecho, culinariamente hablando, este último mes, y de hacer Negativo en Sepia un repaso fotográfico, me he encontrado con una visita nada reciente, pero muy interesante a “Pepita Pulgarcita”.

Este sitio se inauguró hará unos cuantos años, cuando vivíamos todavía cerca de la Plaza de Toros, en la calle Joselito. Qué tiempos aquellos. Por entonces, con la novedad de nuestros nuevos trabajos, salíamos en busca de nuevas experiencias gustativas que antes nos habían sido vedadas por nuestra condición de estudiantes. Pero ya éramos “mayores” y podíamos salir a comer y a disfrutar de la vida y todas esas cosas que una espera hacer cuando le sale el primer trabajo serio. Pepita Pulgarcita abrió y como novedad tenían tapas más elaboradas que la mayoría de las tascas, además de tener una decoración muy moderna, con las lámparas de araña  y un concepto de mesa larga que en Murcia todavía no se conocía, donde uno se podía a sentar a comer con desconocidos.

Han pasado ocho años desde la última vez que habíamos ido, siempre hay sitios nuevos que probar y no habíamos vuelto, hasta aquel día.

Después de un vistazo “rápido” a la carta, nos decidimos por:

  • Una trilogía de croquetas.
  • Una torta de sardina ahumada con berenjena y foie acompañado de un germinado de rábano (los ahumados y marinados son mi debilidad).
  • Solomillo en aceite de miel y romero, acompañado con patatas panadera, muy aromático.
  • Hamburguesa gourmet “Pepita”, con  una salsa rica, rica.
  • Margen de pato con uvas y bous bous, muy bueno, pero hay que comérselo a contrarreloj, para que no se enfríe.
  • Y de postre, tarta de queso, muy cremosa y para chuparse los dedos.

Aquella visita me trajo muchos recuerdos, además de comprobar, que con el paso de los años habían mejorado, como los buenos vinos, y que aún estaba ahí la esencia de aquel “Pepita Pulgarcita” que abrió la veda de las visitas gastronómicas.

Pepita Pulgarcita : Plaza de las Balsas,3   30001 Murcia  Precio medio: 15 ó 20 euros

(Tiene muy buenas promociones a través de las redes sociales)

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Via Romana (Los Belones)

Fotografías cortesía de Cris, Ser y Negativo en Sepia.

Si vas a Vía Romana no tienes más remedio que actualizar, porque ir a comer allí es un placer en todos los sentidos. Hace un par de sábados volvimos por allí, después de un año y nos encontramos con unas sugerencias del chef para chuparse los dedos literalmente. Por aquí dejo las fotos de esta útima actualización y juzgad vosotr@s mism@s.  Ahí van:

Aperitivo

Aceitunas arreglás con queso en polvo y especias

Aceitunas arreglás con queso en polvo y especias

Entrantes

Alcachofas con foie 

Pizza con trufa, rúcula y jamón.

Pizza con trufa, rúcula y jamón

Platos principales

Panzerotti con bogavante, setas y almejas para chuparse los dedos

Los panzerotti

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Spaghetti con bogavante y gambas

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Lasaña

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Spaghetti con almejas y guindilla

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Y terminamos con los postres.

Los Belones es un pueblecito de los más pintoresco, situado a escasos kilómetros de cualquier playa del Mar Menor o del Mayor, y por esta situación privilegiada de la que goza, los turistas lo toman como punto de partida de muchas rutas hacia la costa. Alrededor de todo este turismo se han originado una montón de restaurantes de todas las nacionalidades, cafeterías,  bares de tapas y el Vía Romana.

Comer en Vía Romana fue una maravilla, no sólo por la comida, sino también por la compañía, porque hacía tiempo que no disfrutaba tanto, y porque ver contenta a la gente hace que me haga todo chiribitas.

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Mientras esperábamos al solecico a que llegasen el resto de los comensales, estuvimos viendo la carta, y la elección estaba hecha al cruzar el umbral de la trattoria. Pizza cuatro quesos con chorizo, espaguetis con tinta de calamar y almejas, raviolis de queso con salsa de queso, raviolis de queso con verduras y albahaca y unos tallarines con mejillones y salsa de sidra. Qué bueno estaban todos los platos. En el caso de la pizza, los quesos sabían a los diferentes tipos de queso que ponían en el menú.

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La pasta, al dente, con ingredientes de primera clase y las diferentes salsas, sabrosas.

Los postres también estaban buenos, pero como estábamos lleneticos compartimos, una opción siempre socorrida y que te da la oportunidad de poder probar al menos uno. Y los afortunados por pasar por mi paladar fueron la tarta de queso fría y el tiramisú, postre fetiche que debo probar allá donde lo encuentre.

El ambiente del local era muy agradable y cálido, que lo procuraban el personal muy atento y simpático y el buen humor que desprendían los comensales por una doble razón, por ser domingo y Navidad, y el bullicio hacía que se contagiara la alegría.

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Es de precio medio, entre los 20 ó 25 euros, tomando platos principales, cerveza, vino y dos postres.

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Después de comer nos entraron ganas de un café marinero y para esto lo mejor fue acercarnos a Busquets, en Cabo de Palos, con su expositor lleno de locuras dulces, de lazos con glaseado, de tartas de manzana súper finas, cruasanes de mantequilla y  de  roscones de Reyes. Pero hacía demasiado viento para estar a la orilla del mar, así que estar calentitos dentro nos pareció la mejor opción. Entre cafés y buena conversación fue pasando la tarde tranquilamente, sin querer.

VÍA ROMANA : Calle Mayor, 84, 30385 Los Belones, Murcia   Precio medio: 20€ aprox

FOTOGRAFÍA: Negativo en Sepia

Café Lab ha llegado a la ciudad (de Cartagena)

El hecho de escribir dos post seguidos en cuestión de dos días es algo inusual en mí, sobre todo por el hecho de estar en otros menesteres. Pero a veces, dejar a un lado las obligaciones y darle tiempo a las devociones, hace que se te airee el cerebro y veas la vida de color de rosa. La premura tiene que ver un poco con la apertura de un local nuevo que merece la pena visitar lo antes posible.

  
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Ya conocía la tienda de cafés que hay justo al lado, y que, presumo, son de los mismos dueños. En Cafés Bernal he comprado en infinidad de ocasiones, porque me gusta mucho esta pequeña boutique del café, elegante, donde están todos guardados en cajitas y te lo sirven con los palitas doradas que tanto me gustan. Pues justo al lado, como decía antes, han abierto este local nuevo, con aire a cafetería chula de Barcelona, de esas que están en la zona de moda, en Sant Antoni, donde te sirven un brunch, como en el Federal.

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El Café Lab es un sitio de los que entras y ya notas el buen karma, de los que gustan para tomarte un café en soledad, mientras lees o echas un vistazo a lo más granado de twitter, como si estuvieras en el salón de tu casa. De eso se encarga “Flori“, que pone ramilletes con flores y plantas aquí y allá, y parece que acaban de recogerlos dando un paseo y le da ese aire a casa de campo. Sus dueños están concienciados con el reciclaje y eso se ve en la reutilización de elementos como la arpillera de los sacos del café como cojines de taburete, los cacillos  de las máquinas  de café como picaportes o tazas antiguas que hacen las veces de lámparas, y en el uso de servilletas de papel reciclado. La iluminación también ayuda a dar calidez al ambiente, así como la madera o los elementos de cobre a los que le han dado una segunda oportunidad en la vida. La “culpa” del ambiente confortable también la tienen los chicos y chicas que trabajan allí, que te brindan un trato agradable, interesándose en todo momento por cómo se encontraba el café o los pasteles que se habían servido, y esto se agradece, porque te sientes como una niña mimada. Es un sitio con un aire diferente y con la osadía de querer cambiar el concepto de cafetería que se puede conocer en una ciudad como esta, muy reacia a todo lo que huele a innovación.

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El local tiene cuatro zonas muy bien definidas: una “Genius zone”, donde harán cursos relacionados con el mundo del café, una terracota con muchas plantas que le dan alegría, la cafetería propiamente dicha, con unas mesas y una barra que invita a sentarse, y una parte iluminada por cafeteras que se precipitan del techo, a medio camino entre sala de exposición y tienda, donde puedes encontrar edulcorantes naturales, endulzantes, muchos tipos de té, speculoos (esas galletas doradas tan crujientes), tazas con pulpos que emergen, y un largo etcétera.

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Y llegamos al corazón del Café Lab: su carta. Tiene una carta estupenda, con una amplia variedad de cafés y de formas de prepararlo (tienen hasta cinco maneras distintas de hacerlo, entre la que se encuentra la prensa francesa o chemex). Además de los cafés también encontramos desayunos, con productos ecológicos y orgánicos, diversos tipos de pan para hacer tostadas (cosa que se agradece, yo ya le he echado el ojo a uno para alguna visita mañanera) y los licuados que harán las delicias de los veggies. Si eres golosón puedes acompañar el café con un dulce, tienen cookies gigantes, tarta y pasteles, cosa que echaba de menos en las cafeterías de Cartagena, como dije en el post anterior.

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En mi primera visita decidí tomarme un espresso, como me aconsejaron, para probar el café sin ningún tipo de distracciones. Me trajeron el café en una bandeja que me recordaba a las que se utilizan para el sushi o para la ceremonia del té, en un vaso que se asemejaba bastante a los de tequila, con doble cristal para evitar que se enfríe rápidamente y un chupito de agua, para tomarlo antes del café. Y lo del espresso surtió efecto, y tuve la posibilidad de notar cómo el aroma del café se alojaba en el sistema límbico para quedar impreso en mi memoria posteriormente. Era denso, pero no negro, de un bonito color chocolate, y casi se podía tomar con cuchara.

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En mi segunda visita (decidí ir una segunda vez para poder hablar con conocimiento de causa) me aventuré a probar un capuchino seco, que se diferencia del normal en que la crema es mucho más densa en el primero. Y , en efecto, la crema de leche era más “natosa” que la espuma de leche a la que estamos acostumbrados. El capuchino llevaba una galleta (estas cosas me encantan) hojaldrada con canela y granos de azúcar, detalles.  Acompañé mi café con una tarta de zanahoria, muy sabrosa, con su saborcillo a canela y sus nueces, aunque para mi gusto, le faltaba el frosting de queso que suelen llevar arriba, pero esto es una opinión personal. Otra tarta que probamos fue la de jengibre y chocolate, que también estaba rebuena.
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La verdad es que cuento los segundos para volver y ya me veo en la terraza, una mañana de invierno al solecito, disfrutando de una buena compañía y tomando un café con tostadas.

P.D. Si vuestros móviles mueren por una carga, sentaos en la barra y podréis cargarlos mientras vosotros os recargáis  con una buena taza de café.

Larga vida al café.

CAFÉ LAB: C/ Carmen Conde, 23  (Cartagena)

FOTOGRAFÍAS: Negativo En Sepia

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Y de nuevo llegó Amor (Cartagena)

Ayer llegaron de nuevo las cenas clandestinas de Birdie, y allí estábamos las tres con el paladar preparado y el cuchillo y el tenedor acechando en la sombra. Muchos meses de espera, mirando Facebook una y otra vez, actualizaciones, noticias, pero nada de las cenas. Hasta que llegó el día en el que el ojo avispado de Rigoberta vio el mensaje mesiánico en la red: “Comenzamos temporada de cenas Birdie el próximo viernes 23/10.[…]” . No había anunciado el menú y allí estaba la Rigo haciendo la transferencia pertinente que nos aseguraba el puesto en la apertura de temporada. Y así volvemos al principio de la historia, o del cuento, porque la cena fue en un lugar que me da mucha ternura, por la ilusión y el arte que le han puesto sus dueños para que se les quede un local digno de acoger a un soldadito o a una bailarina.

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¿Soldadita o bailarín?

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Ya queda menos…

El Soldadito de Plomo es estupendo para un café, una merienda o un suspiro, y puedes pedirte algún pastel de los que hay preparados en la vitrina, caseros, cosa que yo echaba de menos en muchas cafeterías, porque no es lo mismo ir a tomarte un café solitario que ir a merendar. Si alguna vez tenéis ocasión, probad el pastel de pasta choux relleno de nata. No comments, como rezaba aquel cartel que ponían antiguamente en una sección de noticias de la 2.

Y volviendo a la Birdiedinner, pues estábamos las tres en la mesita que nos tenían preparada, con su tapete de ganchillo, y un conejo de peluche que no paraba de observar  con interés a Negativo en Sepia desde el rincón. Enseguida llegaron unas patatas chips, cortesía de la casa, con especias y metidas en un cucurucho de los de antes, y que estaban buenísimas, con una Estrella de Galicia bien fresca,  que elegimos entre muchas opciones, como la sidra de barril o un vinico. Como buenas foodies intentamos adivinar, con nuestro entrenado paladar gracias a muchas cenas anteriores, las especias que llevaban las pataticas.

Cartucho de patatas rebuenas

Cartucho de patatas rebuenas

Después de este abreboca llegaron los siguientes pasos de baile, acompañados de una cuidada vajilla, marca de la casa: troncos de árbol, platos de nuestras bisabuelas con bonitos motivos florales, tenedores y cuchillos antiguos…IMG-20151024-WA0001

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PLIÉ. Como ha llegado la temporada de la calabaza que mejor que dar el siguiente paso del baile con una tostada con este fruto naranja (creo que asado), queso feta, rúcula y piñones. Estaba muy buena, porque la calabaza hacía las veces de crema untuosa y el pan de semillas le daba un toque rico, porque le daba más cuerpo a la tostada.

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Las tostadas de calabaza

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Detalle de las tostadas de calabaza

DEMI-PLIÉ. Llegó el pastel de patata, calabaza y mostaza con nueces y parmesano, todo muy bien acompañado de una ensalada de manzana, zanahoria y rabanitos con aliño de miso. Este título tan largo dio paso un plato redondo, con una base de patata riquísima, en la que se entremezclaban los granitos de mostaza y el dulzor de la calabaza. La ensalada con rabanitos le daba un toque fresco, que se oponía al del pastel, y combinaban armónicamente junto con el miso. A mí, que me gusta hacer combinaciones, mezclé el aliño de miso con el pastel, y quedó muy bueno, y eso me ayudó a que no quedase ni pizca de salsa en el plato.

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Detalle de la ensalada de rabanitos, zanahoria y manzana con aliño de miso

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Pastel de patata y la ensalada

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El pastel visto desde arriba

GRAND-PLIÉ. Y terminó la función con el postre, una tarta rústica con chocolate y canela. A mí me gusta todos los platos de Birdie, pero el postre es mi debilidad, porque soy muy golosa. Ella suele hacer postres que tienen como protagonista el chocolate, y lo suele acompañar o no con frutas. La verdad es que no había probado nunca un pastel con peras, porque no soy muy amante de esta fruta en los postres, pero he de decir que estaba divina en esta tarta, cuyo hojaldre se deshacía en la boca en miles de hojas suaves. El chocolate me recordaba al chocolate a la taza que hacía mi padre cuando era pequeña. ¡Qué buena!

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Tarta rústica de pera y chocolate

Y ahora a esperar con impaciencia la próxima cita clandestina.

Casa-Taller Birdie en Vogue y Plateselector.

FOTOS: NEGATIVO EN SEPIA