Taúlla (Murcia)

 

Comer verde está de moda. Eso está claro. Ser vegano, vegetariano, no como carne, solo como pescado, los huevos de gallinas felices, y todo eso está muy de foto de Instagram, y a mí me parece estupendo. Me parece estupendo porque hay cosas ricas más allá del filete, y estudios demuestran que abusar de carnes y embutidos no siempre nos lleva por el buen camino alimentario.

Con todo esto muchos chefs hacen ondear la bandera de lo saludable sin ninguna vergüenza, porque creo que los platos diarios de carnaza han acabado, dando paso a otras muestras de culinarias y sensitivas en las que verduras y legumbres son las protagonistas, abaratando costes y acercando cocina de autor a bolsillos más ajustados.

 

Entre ellos Julio Velandrino sabe aprovechar de la huerta de la Región de Murcia lo que en ella crece para darnos platos en su Taúlla, que por el precio que tiene el menú degustación, bien vale la pena.

Sales rodando de allí, sin duda. Y nada tiene que envidiar a Estrellas Michelin y otro restaurantes-laboratorio, que mucho tienen de puturrú de fuá y poco de sapoooor.

Por allí aterrizamos una tarde de septiembre para celebrar nuestro aniversario. Como lo que más nos gusta en el mundo es comer, pues nos echamos a la carretera en busca de un restaurante que tuviese una mesita sin reserva, porque así somos, nos gusta vivir al límite.  Llamamos a varios, y de repente nos acordamos que estaba este restaurante esperándonos en Espinardo. Probamos suerte, la tuvimos y allí aparecimos.

Elegimos el menú degustación largo, porque si jugamos, jugamos bien. Mientras esperábamos nos fijamos en el local, un antiguo molino de pimentón, producto representativo de la Región, sin duda, y en la decoración con latas antiguas. Sencillo y sin grandes florituras, con una luz agradable y acogedora, en tonos anaranjados, rojizos, como el pimentón.

El camarero también nos atendió sin grandes aspavientos. Me gustan que me expliquen los platos, que me los desgranen y poder preguntar, pero sin que parezca que estoy en una tienda de Apple.

Para mí es uno de mis favoritos en mi humilde y pequeña andadura por el mundo de la buena mesa y sin duda repetiría todas las veces que hiciese falta.

Por aquí dejo una muestra de septiembre de 2017, con fotos de Negativo en Sepia.

 

Y por aquí la otra de abril, con fotografías de Chispa R.

 

Menú degustación: corto 35 euros + bebidas // largo 40 + bebidas.  Son dos platos de diferencia y con las bebidas, si no bebéis en cantidades industriales os puede encarecer en 5 euros el menú.

TAÚLLA: Calle Antonio Flores Guillamón, 2, 30100 Espinardo, Murcia

Teléfono: 868 07 99 80

 

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La Finca de Susi (Elche)

Cuando te dicen que hagas la lista de regalos para tu cumpleaños empiezas a pensar en un montón de cosas que vas dejando de comprar para pedirlas posteriormente en esa lista que a ti te hace un mundo y a los que te regalan, ni te digo. Pues el menú Tentaciones de La Finca (Elche) fue mi regalo de cumple, y si queréis que os diga la verdad, prefiero un recuerdo culinario, porque donde esté el atesorar recuerdos que se quiten los objetos.

Al apuntar esta fecha en el calendario (con algún cambio por una buena causa) ya iba pensándolo y disfrutándolo unos días antes, paladeando mentalmente la comida que servirán, y por supuesto, imaginarme la cocina, con su revuelo, su correr de un lado a otro, los humos, los vapores y las pincitas poniendo flores en los platos. Mi fórmula –> Eso + comida posterior = placer infinito.

Podría decir que hacía buen día, pero en realidad hacía un calor sofocante y eso que lo único que recorrí a pie fueron los 10 metros del coche a la puerta, pero ya con ese trocito tuve bastante. Yo solo rezaba intentando recordar si me había dicho terraza o no, y en caso de ser la primera opción, buscar las palabras adecuadas para que nos cambiasen bajo el chorro del aire acondicionado. Por suerte, la terraza solo abría en horario nocturno, así que deseché toda suerte de disculpas que rondaban por mi cabeza.

El edificio principal en el que estaba el restaurante estaba rodeado de un jardín muy bien cuidado, muy bonito y frondoso, lo que hacía que refrescase un poco el ambiente de alrededor. Una vez dentro, nos atendió el jefe de sala, quien amablemente nos condujo hasta nuestra mesa, mientras un ir y venir de camareros silenciosos nos hizo partícipes durante un momento de su baile . Sobre la mesa una pequeña escultura descansaba como único adorno.

La persona encargada de las bebidas nos preguntó y por supuesto cayeron sendas cervezas heladas, porque el calor, el vino y yo no somos buenos compañeros. Y la cerveza bien fría se desliza muy suavemente por el gaznate. Placer veraniego. Y si se acompañan con unos frutos secos, mejor.

Como aperitivo, una tortita crujiente de camarón y una quenelle sobre frutos secos caramelizados y espárragos verdes escaldados.

El menú Tentaciones lo había cambiado, ahora se llamaba Elementos y se componía de una serie de platos que se inspiraban en los cuatro elementos en los que se encuentra la materia: tierra, aire, agua y fuego. 

La primera parte constaba de un resumen de los cuatro presentados en unas cajas, siendo el orden, Tierra (falsa trufa*), Agua (margarita de pomelo), Aire (etéreo de queso*) y Fuego (berenjena carbonizada).

Después de la intro,  comenzó a desfilar el elemento Tierra:

1. Nuestro tomate*.


2. Parmentier de patata morada.


3. Crema de guisantes*.


El Agua estuvo representado por:

4. Cigalas al vapor de tosaka verde*.


5. Falsa espardeña con lechuga asada.


6. Merluza con pil pil de gambas.


El Aire llegó con:

7.  Nube de queso con trufa*.


8. Arroz con pichón*.


9. Magret de pato*.


Y el Fuego hizo arder a:

10. Leche frita*.


11. Macaron picante*.


12. Savarin*.

He indicado con una estrellita los platos que me sedujeron, si bien he de decir que todos estaban muy buenos, estos especialemente me enamoraron. Y los postres, los amé mucho.

Para poner punto y final a la comida nos pusieron unos chupitos de orujo. ¡Que no! ¿Cómo van a poner unos chupitos de orujo? Nos pusieron un servicio de café acompañado de diferentes gourmandises de chocolate o de mantequilla, para endulzar el último momento del ágape.

Después de charlar un rato sobre la comida y dar nuestra aprobación, recogimos nuestros bártulos, nos despedimos del jefe de sala y nos fuimos a pasear por el jardín bajo un sol de justicia. Un paseo rápido, solo para las fotos pertinentes, y corriendo hasta el coche a ponernos bajo el chorro de aire acondicionado.

Y para completar la tarde, un poco de outlet de calzado en Elche y un trozo de tarta de Monsieur Gómez (Murcia).

Disparos (con la cámara) : @negativoensepia

La Finca de Susi –> Camí de Perleta, 1-7, 03295 Elche, Alicante. Teléfono: 965 456007

In Memoriam  Kiki (2011-2017)

Y Magoga vuelve a conquistar (Cartagena)

La verdad es que cada vez que apostamos por el menú diario de Magoga es un acierto total. Hoy hemos estado comiendo / disfrutando de dos horas de buen comer, buena compañía, trato exquisito y una piedra que da muy buenas vibras, y que, curiosamente, es la misma que me ha tocado en las otras dos ocasiones que he comido allí. Comer en Magoga es terapéutico, medicinal diría yo, porque te alimenta el alma y comes dejando de lado todas las tensiones y malos rollos que hayas tenido a lo largo de la mañana. La luz tenue, los camareros que hablan a susurros, la gente, que por imitación, habla bajito,…una maravilla en contraposición a los ruidosos restaurantes donde los camareros y la gente estresada solo quiere engullir para irse corriendo y continuar sus vidas de correntillas pa´yá y pa´cá. El estrés no sirve para nada, así que vamos a hacernos un favor y cuando vayamos a comer dejemos las prisas si no queremos tener una úlcera de estómago antes del los 30.

Volviendo a la comida rica rica que hemos tomado hoy tenemos:

De entrante…

Una ensalada de judías verdes al dente, aguacate y una vinagreta con semillas de amapola.

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De primero…

Una moussaka con soja texturizada o una sopa de calabaza con crujiente de calabaza.

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De segundo…

Albóndigas en salsa de curry rojo y coco.

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De postre…

Tarta de naranja y chocolate negro.

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El menú incluye café y bebida, y una gran variedad de panes caseros artesanales.

Realmente merece la pena ir a darse un caprichito por lo menos un día a la semana. ¡Y tienen muy en cuenta dietas especiales!

Alta cocina a precio de escándalo.

El día que odié DiverXO (Madriz)

El que quiere interesar a los demás tiene que provocarlos. Salvador Dalí

Aquella mañana decidí probar una clase nueva que se había quedado en el olvido entre el crossfit y la tortura medieval: el bodypump. Para quien no la conoce se trata, durante 50 minutos aproximadamente, de sufrir quemar todo aquello que comiste ayer, con pesas y al ritmo de la música, para después sentirte un poco mejor y darte otro capricho hoy. Al terminar la clase mis piernas ya barruntaban tormenta de agujetas de color de rosa, aunque poco me preocupaba porque al día siguiente lo máximo que me movería sería para moverme del sofá a la silla de playa (yo soy toda una señora, y sin silla no hay playa).

La cosa fue que, como pude, llegué a mi casa, con el solo objetivo de vestirme para salir a tomar algo (aquí se rellenan de nuevo los depósitos) y, entre dejar las llaves y el móvil e ir a por la ropa al armario (que fue bastante porque no podía moverme) sonó el teléfono, y a deshacer el camino con mis piernas temblecosas. Marqué el número, porque, por supuesto, no llegué a tiempo con mi velocidad trepidante. Descolgaron, y después de contarle el rollo de que tenía un llamada perdida de ese número y bla bla bla, al otro lado del teléfono una voz femenina respondió: “Sí, le llamamos de DiverXO. Tiene una solicitud de reserva a nombre de Fulanita de Tal para mañana a las 15.28. ¿Querría venir para esa hora…?” Silencio. Sudor. Sí.

Claro que quería ir. Después de muchos meses esperando, como para decir que no, o pensárselo. Así que, después de liarla intentando pagar la reserva, nos pusimos a organizar el viaje, a buscar dónde dormir, a publicar viaje en Blablacar, maletas, a convencernos  de que, aunque fuese caro, estas cosas solo se hacen una vez en la vida,… Y al día siguiente ya íbamos atravesando las tierras del Quijote rumbo a la capital.

Un cocinero no es una persona aislada, que vive y trabaja solo para dar de comer a sus huéspedes. Un cocinero se convierte en un artista cuando tiene cosas que decir a través de sus platos, como un pintor en un cuadro. Joan Miró.

ATENCIÓN: CONTIENE SPOILERS. Entrar a DiverXO ya es toda una experiencia. El restaurante, de decoración que roza el surrealismo daliniano,  es un  museo de objetos y detalles rocambolescos que se completa con una vajilla súper loca digna de una vitrina en el museo de Figueras. La entrada fue triunfal, repleta de selfies desenfocados de la emoción, sudor veraniego y con la visión del sufrimiento número 1: las escaleras. He de decir que todo lo que he contado al principio del bodypump y esos rollos no era mera fruslería y relleno, tenía un porqué, las agujetas. Ya me había levantado regular, pero horas después, al llegar a Madrid y bajarme del coche, el dolor acudió como agujas que se clavaban en mis cuádriceps. Así que podéis imaginaros las descargas al subir las escaleras. Y después bajarlas…

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¿Mariposas en el estómago?
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Los sillones son tan cómodos
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Florero que evoca el espino del castillo de la Bella Dumiente

Una vez que el camarero esperó a que subiese a mi paso de tortuga, y mirando mi rostro crispado, nos acompañó a la sala, donde los camareros se desplazaban (danzaban) de un lado a otro siguiendo una coreografía secreta, perfectamente estudiada, para no chocar, y donde los platos llegaban a las mesas como vedettes del Folies Bergère. La sala era como me la había imaginado, después de ver la fotos, repleta de cerdos que vuelan, que salen y entran de las paredes, con enfriadores que son helados gigantes y piernas de maniquíes con chisteras. Maravilloso. Después, pasamos a cocina, dividida en varias secciones y perfectamente engrasada para un funcionamiento perfecto, como una escudería. Allí saludamos a todo el equipo y al chef Dabiz 3 Estrellas Michelín Muñoz (emoción), que nos dio la bienvenida y nos deseó un buen viaje culinario. Y con el aroma confortable a brasas abandonamos la cocina. Una vez en el salón esperamos en un reservado creado de la nada por una cortina con estampado de ojillos traviesos de gatito,  donde “nos castigaron” por llegar temprano.

Y empezó la función.

Elegimos el menú más corto, que constaba de ocho lienzos incluidos los dos de postre (ay mamita) y nos quedaban por delante tres horas de buen yantar. Para quien tenga buen estómago, elíjase el segundo menú, y para quien tenga por estómago un pozo sin fondo, el tercer menú es el idóneo, ya que se trataría de quince lienzos y una comida de cuatro horas aproximadamente. Constaban de varias partes, y podían llegar todas a la vez o aparecer un camarero y dejarte en el lienzo una pincelada más que lo completaba. Por cada nuevo plato que llegaba a la mesa, dos o tres camareros se acercaban para explicarnos el plato, los ingredientes y el modus operandi para comerlo, ya que, en algunas ocasiones a un lado y al otro del plato había instrumental desconocido, y que hacían su uso más fácil. He de decir que aquel día descubrí sabores que no sabía que existían, texturas comestibles inimaginables, inventé nuevos adjetivos para hacerles justicia, el arte hecho alimento. Con su permiso, los enumeraré con sus respectivas fotografías para ilustrar como se merecen estas pequeñas obras de arte pictoculinarias. (Gracias a quien escriba el nombre de los platos por no poner diminutivos)

MADRIZ VERSIÓN DABIZ

  • LIENZO 1. Viva México cabrones!!! Mole verde de hinojos y tomatillo verde, aguacate, pulpo de roca al vapor y tuétano…Sándwich crujiente de rabo de toro al mole negro. Taco de huitlacoche con flor de calabaza y palo cortado. Pipa. Primera explosión intensa de sabores inundando las papilas gustativas.
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    Sándwich de rabo de toro
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    Mole verde de hinojos y tomatillo…
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    Taco

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    Pipa
  • LIENZO 7. Ventresca de atún rojo  “Hagashi” a la brasa con “fetuccini” al pesto de sisho y lima. Huevos rotos de pollita, botarga, lily bulb y bacon!!! Helado de bacon. ¡¡¡La mejor idea del mundo es un helado de bacon!!! Y esa ventresca, ay qué buena estaba…
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    Ventresca de atún rojo…

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    Helado de bacon
  • LIENZO 2. “Dèja vu” del mejor Viridiana… Gazpacho agripicante de fresitas silvestres y chile ahumado chipotle. Gamba roja a la “Robata japo”, vainilla y croqueta líquida!!! Comerse la cabeza con las manos hace que se disfrute mucho más. ¡Qué buena!
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  • LIENZO 10. Típico chino de barrio de Madrizzzzz… A) Sopa wontonXO…. Dumpling de gallina de Guinea estofada con shitakes, sopa de sus huesos asados al ginseng y guisantes lágrima. B) Pato pekinésXO… Oreja de cochinillo crujiente con hoisin casera de moras, cremoso de pepino-lima y caviar “Esturión Asetra”. C) Pollo al limónXO… Pepitoria cantonesa de pasta de soja encurtida, bergamota y cinco especias chinas. D) Char Siu Bao-XO… Mollete al vapor mojado en leche de oveja y su piel y maíz tostado.  Sorpresas varias en esta selección de comida oriental donde nunca debes fiarte de tus sentidos.
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    Pollo al limónXO
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    Pato pekinésXO
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    Sopa wontonXO

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    Char siu bao XO
  • LIENZO 5. Centolla gallega con curry de su coral, erizos, coco y galanga… Salmonete frito al revés y tomates fritos. Bocadillo de salmonete. ¿Quién puede decir que se ha comido una raspa de pescado? ¿Y la cabeza? Crujiente, crujiente.
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    Bocadillo de salmonete

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    Centolla gallega con curry de su coral…
  • LIENZO 9. Ooooooooh wait… Italia o India? Milán o Bombay? DiverXO World!! Ossobucco milanesa de buey con tomate quemado al carbón y cardamomo. Ravioli al azafrán con yoghourt tandoori y puré de colinabo con mantequilla de buffala y trufa de verano. El buey se deshacía en la boca como si fuese mantequilla. Este plato lo presentó la cocinera y quemó en directo el ossobucco. El ravioli exquisito.
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    Ossobucco milanesa de buey…  y ravioli al azafrán…
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    Ossobucco milanesa de buey…

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    Ravioli al azafrán…
  • LIENZO 15. La merienda… Croissant, galletas blancas y sésamo negro. Mi debilidad siempre han sido los postres, aunque el salado también me conquistó, of course.
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  • LIENZO 12. Dibujos animados… Mundo dulce de fantasía!!! A) La cola de la Pantera Rosa… Ruibarbo, pimienta rosa, leche de oveja y su dulce de leche con peta zetas. B) Tarta cremosa de guayaba, chocolate blanco, calamansi y remolacha… Albahaca thai, lichis y polvo de galletas de chocolate!!! Cuando comes en DiverXO debes ir sin pensar qué te puedes encontrar. Openmind!
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    La cola de la Pantera Rosa…
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    Tarta cremosa de guayaba…

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Y el ballet terminó. Los camareros fueron desapareciendo poco a poco. El momento de  “la dolorosa” se acercaba irremediablemente pero digamos que los patos lo merecían, así que no fue tanto dolor,  solo duró unos instantes, y el recuerdo de las sensaciones perdurará a lo largo del tiempo. Lo que sí había que hacer antes de irse era una visita al aseo. Y con el sufrimiento pertinente de las agujetas del demonio, allí que llegué, ufana, moviéndome como un robot para evitar los pinchazos, bajo la mirada condescendiente de los camareros, para comprobar si cuidaban tanto el centro ciudad como el extrarradio, y, efectivamente, aquel lugar sagrado estaba exquisitamente decorado, sin escatimar detalle alguno. Nos despedimos del pequeño teatro de variedades y tras unas cuantas fotos más cerramos la puerta (¿para siempre?) de ese lugar de experiencias inolvidables.

Desde ese día odié DiverXO, porque mis gustos culinarios ya no son inocentes y estaré condenada a buscar la excelencia de forma enfermiza . 😉

¡Excelente trabajo el del equipo del DiverXO!

DiverXO -> NH Eurobuilding. Calle Padre Damián, 23. Madrid

FOTOS by @negativoensepia (Instagram)

La Tapadera (Murcia)

Fotografía: Negativo en Sepia

La Tapadera –>Calle Saavedra Fajardo, 2, 30001 Murcia

Precio: sobre los 15 – 20 euros

Si la tristeza asoma su hocico, ponerte a comer no es la mejor solución, porque siempre puedes caer en la ingestión compulsiva de alimentos. Si a la tristeza le sumas el haber dejado de fumar, la compulsión se multiplica por cien o mil, o qué sé yo, pero lo único en lo que piensas es en comer y fumar, no siempre en ese orden, como única manera de ahogar tu pena. Ahogarla literalmente, bien con humo o aplastada por kilos de comida. Pero eso no impide alguna que otra visita a los bares, para comprobar, más que nada, que cuando uno deja de fumar vuelve el sentido del gusto, y, sobre todo,  porque cuando una se pone con la rutina, deja a un lado aquello que le gusta hacer y lo cambia por las obligaciones, en mi caso correcciones, papeleos, exámenes, libretas, … Pero hoy he decidido volver a las andadas y hacer un poco de intrusismo, retomando mis historias de restaurantes. El máster en crítica culinaria, pues todo se andará.

Hay alimentos con los que podría alimentarme eternamente: los lomos de salmón ahumado del Mercadona, la costra de queso fundido que se forma en los macarrones gratinados, el chocolate al 70%, la morcilla asturiana, las naranjas de la huerta y otras tantas cosas más. Uno de esos alimentos que me dejo en el tintero es la coca de pimentón con sardina marinada y un picadillo de aceitunas, coronada con una espuma de Bloody Mary . Espléndido. El otro día me pedí dos, pero podía haber comido a base de sardinas marinadas si no fuese porque el resto de tapas de La Tapadera merecen tanto la pena que hice un esfuerzo y accedí a comer otra cosa que la coca. Por aquí os dejo un enlace que he encontrado esta tarde en El Comidista sobre sardinas marinadas.

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La bendita coca
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Plano detalle de la elegante sardina
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Lingote de pato empalomitado

¿Y qué pedimos? Pues de todo lo que nuestro estómago pudo albergar. En la carta que te dan puedes ver las tapas agrupadas por precios, todas ellas súper cuidadas, tanto en presentación como en sabor.  Para empezar, la coca al pimentón con sardina, que no voy a halagarla más, porque ha quedado bien claro que está buenísima. Después tomamos lingote de pato envuelto en palomitas (empalomitado podría decirse) con su carne estofada bien sabrosona. Ahora que pienso en él, se me hace la boca agua a pesar de haber cenado.

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La tosta con bacon

Continuamos con una tosta de pan ecológico con bacon, cebolla caramelizada y queso de cabra, un clásico en mi estómago, porque esa combinación me chifla hasta morir. Aquí está buenísimo, porque el pan está bien torradico, la cebolla pochada y el bacon tostado. Mmm.

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IMG-20150930-WA0007Y también nos liamos la manta a la cabeza y pedimos una tabla de quesos de La lechera de Burdeos, de esos pestosos que huelen a coliflor hervida, que estaban ricos, uno francés, otro italiano y otro catalán, acompañados de una cestita monísima hecha de trapillo azul llena de pan tostado casero crujiente. Esto acompañado de una buena caña fresca. ¿Qué más se le puede pedir a la vida? Pues cerrar el círculo con otra coca y otro lingote.

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El clásico de las tapas: la croqueta

También cayó una croqueta.

El local es muy chulo, sencillo, todo en tonos crema y un azul o verde, dependiendo del ojo que lo mire, con mucho encanto. Está muy bien de precio, en cuanto a la relación con la calidad del producto que ofrece.Podríamos decir de precio medio, entre 15 ó 20 euros por persona.

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La verdad es que las penas, irse, no se fueron, pero el tiempo que duró la comida se quedaron, tapadas, como en segundo plano. Y eso de que tienes más sabor por dejar de fumar, leyendas urbanas, oiga.

Gracias, Negativo en Sepia, por tus fotos.

Los cinco sentidos puestos en El Pollo Rockero (Murcia)

FOTOGRAFÍAS: Negativo En Sepia

El Pollo Rockero –>Ctra. Torres de Cotillas, 39, 30832 Javalí Nuevo, Murcia

Precio: en torno a los 25-30 euros por comensal.

Quizá la manera de definir El pollo rockero sea complicada. No es un restaurante al uso, ni un bar de tapas o un lugar donde te sirvan comida de cualquier manera. El Pollo rockero es un lugar de creación, donde la persona responsable del mismo convierte los frescos y humildes productos de la huerta murciana en platos que te rascan los nervios gustativos. El miércoles por la noche fuimos a este sitio, un garaje convertido en una sala de operaciones culinaria, que sorprende desde la misma llegada.

Salieron a recibirnos con un vasito bien fresco de sangría casera, que con el calor que hacía en Javalí Nuevo, bien se agradeció. Tras una pequeña espera en el porche, con el tiempo justo para inspeccionar el aseo, cosa que me encanta (este en concreto era espectacular: toallas de tocador dispuestas en una cajita, libros, para quien necesite inspiración, unos adornitos aquí y allá, maravilloso), y porque lavarse las manos antes de comer fue algo que me inculcaron, y oye, si no lo hago, como que me siento inquieta. Quizá sea un TOC.

Lo que se ve desde fuera
Lo que se ve desde fuera

Bueno, volviendo al lugar en sí, es muy curioso. Al empujar la puerta, cuyo tirador era un inmenso POLLO (palabra, no animal), descubrimos un amplio espacio con un techo altísimo, de donde colgaban lámparas de diversa procedencia. A la derecha había un colgador donde descansaban unos cuantos trajes de cocinero, muy extravagantes, y un sombrero de copa lleno de flores rojas. Al mirar al frente encontrabas un pequeño comedor con unas diez mesas, creo recordar, y al fondo la cocina, abierta, para poder observar el vaivén del autor de los platos a engullir. La música resonaba por todo el local, para inspirar y entretener al personal.

Fue el cocinero quien nos indicó la mesa en la que nos sentaríamos, quien nos puso una caja encima de la mesa y nos dijo que móviles y relojes descansarían allí durante toda la cena, para poder disfrutar del Menú “Cinco sentidos”. Por esta razón, no puedo poner imágenes de los platos, cosa que me fastidia mucho, porque una imagen…

El caso es que nos sirvieron las bebidas y enseguida empezó el desfile de platos,cada uno representaba un sentido, de ahí el nombre, que para una mejor lectura, pondré en forma de listado:

– Mero ahumado con ensalada de pimientos verde y amarillo, con una salsa de cilantro y citronela.

– OLFATO. Ensalada tibia de cebolla, boquerones en vinagre, con tomate (creo que iba asado al horno).

– VISTA. Zarangollo al estilo de El pollo rockero, con las verduras crujientes, con huevo que sabía a huevo, y con kikos, aventuro yo. También llevaba ñoras secas.

– OÍDO. Patatas asadas con aceite de romero y mayonesa de queso.

– GUSTO.Solomillo de chato murciano, con tacos de pera y chips de chirivía.

– TACTO. Costillas de cerdo ibérico adobadas (¡SEÑOR!).

Y después de estos manjares, que devoramos con mucha alegría, llegaron los postres:

– Crema de limón con sorpresa (la sorpresa era migas de bizcocho de chocolate negro).

– Una mousse de chocolate, pero creo que no era mousse, parecía más la trufa con la que se rellenan los pasteles, esa textura.

Para hacer una buena digestión, nos sirvieron un pequeño mojito, muy refrescante.

Yo, la verdad, soy muy sentida, y con estos platos, alguna lagrimilla se me saltó, porque estaban todos tan tan buenos, que no tengo palabras para describirlos.

Este menú no sé si estará para próximas veces, ya que el dueño cambia continuamente los platos, pero sea lo que sea, merecerá la pena. Siento no tener fotos, ya que la presentación estaba muy cuidada, pero eso ayudó a prestar más atención a la cena y a la comensal que tenía enfrente, con quien puedes tener una comunicación más fluida cuando una pantalla no está en medio. Eso sí, en cuanto salí del local, recordé y escribí todo lo que recordaba, como si de los apuntes para el examen de final de curso se tratase.

Sin duda volvería a este sitio con los ojos cerrados. No literalmente, claro.

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Lo que se ve desde dentro
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Sangría bien fría