Taúlla (Murcia)

 

Comer verde está de moda. Eso está claro. Ser vegano, vegetariano, no como carne, solo como pescado, los huevos de gallinas felices, y todo eso está muy de foto de Instagram, y a mí me parece estupendo. Me parece estupendo porque hay cosas ricas más allá del filete, y estudios demuestran que abusar de carnes y embutidos no siempre nos lleva por el buen camino alimentario.

Con todo esto muchos chefs hacen ondear la bandera de lo saludable sin ninguna vergüenza, porque creo que los platos diarios de carnaza han acabado, dando paso a otras muestras de culinarias y sensitivas en las que verduras y legumbres son las protagonistas, abaratando costes y acercando cocina de autor a bolsillos más ajustados.

 

Entre ellos Julio Velandrino sabe aprovechar de la huerta de la Región de Murcia lo que en ella crece para darnos platos en su Taúlla, que por el precio que tiene el menú degustación, bien vale la pena.

Sales rodando de allí, sin duda. Y nada tiene que envidiar a Estrellas Michelin y otro restaurantes-laboratorio, que mucho tienen de puturrú de fuá y poco de sapoooor.

Por allí aterrizamos una tarde de septiembre para celebrar nuestro aniversario. Como lo que más nos gusta en el mundo es comer, pues nos echamos a la carretera en busca de un restaurante que tuviese una mesita sin reserva, porque así somos, nos gusta vivir al límite.  Llamamos a varios, y de repente nos acordamos que estaba este restaurante esperándonos en Espinardo. Probamos suerte, la tuvimos y allí aparecimos.

Elegimos el menú degustación largo, porque si jugamos, jugamos bien. Mientras esperábamos nos fijamos en el local, un antiguo molino de pimentón, producto representativo de la Región, sin duda, y en la decoración con latas antiguas. Sencillo y sin grandes florituras, con una luz agradable y acogedora, en tonos anaranjados, rojizos, como el pimentón.

El camarero también nos atendió sin grandes aspavientos. Me gustan que me expliquen los platos, que me los desgranen y poder preguntar, pero sin que parezca que estoy en una tienda de Apple.

Para mí es uno de mis favoritos en mi humilde y pequeña andadura por el mundo de la buena mesa y sin duda repetiría todas las veces que hiciese falta.

Por aquí dejo una muestra de septiembre de 2017, con fotos de Negativo en Sepia.

 

Y por aquí la otra de abril, con fotografías de Chispa R.

 

Menú degustación: corto 35 euros + bebidas // largo 40 + bebidas.  Son dos platos de diferencia y con las bebidas, si no bebéis en cantidades industriales os puede encarecer en 5 euros el menú.

TAÚLLA: Calle Antonio Flores Guillamón, 2, 30100 Espinardo, Murcia

Teléfono: 868 07 99 80

 

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La patisserie de Lucie (Altorreal, Murcia)

A veces una coge el coche, se va por ahí, y a tirar millas como Thelma y Louise. Como el final la peli no me convencía preferí construir mi propio desenlace en una pastelería de una urbanización estilo Agrestic (Weeds) que tanto se llevan en el sureste de la península. En Altorreal, a las muy afueras de Murcia, se encuentra una pastelería francesa que descubrí gracias al dueño (muy majo), de una cafetería donde le servían los cruasanes, que estaban para chuparse los dedos. Y como no podía dejar de pensar en ellos dos semanas después, me aventuré un viernes para merendar por todo lo alto y en soledad.

Al llegar a la patisserie me la había imaginado pequeña, con aires parisinos de finales del XIX, pero para mi sorpresa me encontré un local con decoración  tipo industrial, autoservicio y bastante más grande de lo imaginado. Claro, que si tienen obrador, es necesario espacio, y me imagino que clientela tendrán bastante, si tienen que surtir a la urbanización.

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Entré con decisión hacia los mostradores, mirando lo que me ofrecían: pasteles de frutas, de merengue, con nata, con chocolate, todos muy finos y muy elaborados, y también salados, en forma de quiche . Al otro lado del mostrador de los pasteles, tenían el de los cruasanes, muy grande, por lo que deduje que debían vender bastantes, y los había sencillos y con una barrita de chocolate dentro. El último mostrador contenía varios tipos de panes en hogaza: de cereales, masa madre, de olivas, integral,… Un vicio absoluto, sin duda. Los panes, por cierto, los venden al peso, y puedes elegir un trozo de uno y te lo rebanan si así quieres. Si te llevas cruasanes, recuerda meterlos en una bolsa si los vas a dejar en el asiento del coche para transportarlos, porque la mantequilla traspasa el papel…

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Fijaos en el cruasán, no en el café, que es del sitio del desayuno, que por cierto se llama Buen Café 😉

Después de mucho remirar, porque elegir a lo loco no es lo mío, mi tiré a por un clafoutis de ciruelas y un cortado, que por cierto, es Nespresso, y me fui a una mesa a disfrutar de la merienda como si fuese una colegiala que acaba de salir a las cinco. Me cogí una revistilla y el periódico, pero al final dediqué mi tiempo a divagar y a pensar qué les había llevado a poner una patisserie allí, cuál era su pasado, y si les iba bien, eso sí estaba claro. Y a echar fotos, claro, cosa que siempre me cuesta un montón, porque me pienso que estoy haciendo algo ilegal o yo qué sé y me pongo nerviosa y al final no me salen todo lo bien que quisiera.

El clafoutis es una tarta hecha con masa quebrada y un relleno de crema pastelera cuajada y con trozos de fruta navegando por ella. el sabor ácido de la ciruela y los frutos rojos que llevaba de decoración contrastaban con el dulzor de la crema y la masa, y hacía una mezcla riquísima en boca. El café estaba bien bueno, por lo que acabé muy satisfecha con el conjunto elegido y muy contenta con mi “descubrimiento”.

Os dejo las fotos por aquí, no son muchas, pero os podéis hacer una idea de mi felicidad.

La Patisserie de Lucie –> Avda. del Golf, 104 30506 Molina de Segura, Murcia.

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Y Magoga vuelve a conquistar (Cartagena)

La verdad es que cada vez que apostamos por el menú diario de Magoga es un acierto total. Hoy hemos estado comiendo / disfrutando de dos horas de buen comer, buena compañía, trato exquisito y una piedra que da muy buenas vibras, y que, curiosamente, es la misma que me ha tocado en las otras dos ocasiones que he comido allí. Comer en Magoga es terapéutico, medicinal diría yo, porque te alimenta el alma y comes dejando de lado todas las tensiones y malos rollos que hayas tenido a lo largo de la mañana. La luz tenue, los camareros que hablan a susurros, la gente, que por imitación, habla bajito,…una maravilla en contraposición a los ruidosos restaurantes donde los camareros y la gente estresada solo quiere engullir para irse corriendo y continuar sus vidas de correntillas pa´yá y pa´cá. El estrés no sirve para nada, así que vamos a hacernos un favor y cuando vayamos a comer dejemos las prisas si no queremos tener una úlcera de estómago antes del los 30.

Volviendo a la comida rica rica que hemos tomado hoy tenemos:

De entrante…

Una ensalada de judías verdes al dente, aguacate y una vinagreta con semillas de amapola.

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De primero…

Una moussaka con soja texturizada o una sopa de calabaza con crujiente de calabaza.

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De segundo…

Albóndigas en salsa de curry rojo y coco.

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De postre…

Tarta de naranja y chocolate negro.

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El menú incluye café y bebida, y una gran variedad de panes caseros artesanales.

Realmente merece la pena ir a darse un caprichito por lo menos un día a la semana. ¡Y tienen muy en cuenta dietas especiales!

Alta cocina a precio de escándalo.

Magoga (Cartagena)

FOTOS en colaboraciónicon @negativoensepia

A pesar de ser un restaurante relativamente joven, el Magoga ha sabido escalar puestos en la alta cocina de la Región. Restaurante cuyos precios se adaptan a cualquier paladar, ha sabido democratizar la cocina de vanguardia y hacerla asequible a todo tipo de bolsillos, utilizando el concepto de cocina de mercado para llevar a cabo sus platos y menús.

La primera vez que escuché hablar de él fue al poco de abrir, gracias a las investigaciones de dos gourmets. Con la recomendación en nuestra mente, nos acercamos ese mismo verano a vivir el buen hacer de su cocina, tomando por aquel entonces un tartar de atún rojo de almadraba que quedaría grabado en memoria gustativa a fuego, y con el que me serviría de comparativo para el resto que fuese probando posteriormente. Unos arroces negro y  meloso de carabinero completaban la mesa y unos postres que cerraron una comida perfecta. De aquel entonces no conservo fotos, ya que no existía este humilde blog para contar todas las peripecias culinarias que vivía.

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Hacía tiempo que quería hacer un post sobre este rincón, pero tras una ocasión fallida por fuerza mayor, llegó el día en que volvimos, esta vez pidiendo menú. El menú del Magoga no es un menú cualquiera. Perfectamente estudiado, cuidando todos los detalles, adapta cuidadosamente la buena cocina a esa opción que es es el menú diario, dejando de lado esa costumbre viejuna de utilizar el menú del día como excusa para servir comida de rancho. Eso sí, me imagino que se requiere de un ejercicio de imaginación, gusto por la cocina y visión de mercado, pero el resultado es espléndido. Además le damos un punto extra por cuidar de aquellos con intolerancias alimentarias con mimo. (¡Tienen pan gluten-free!).

El menú de aquel miércoles constaba de ensalada, primer plato, segundo plato, postre, pan, café y bebida (caña), todo con muy buena relación calidad-precio (16€).

– Aperitivo.

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– De entrante, una ensalada con vinagreta dulzona, manzana, semillas de amapola y nueces.

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Ensalada
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Ensalada

– De primer plato un gazpacho de rúcula y naranja, refrescante para unos, pastel de verdura para otros.

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Gazpacho de rúcula
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Pastel de verduras

– De segundo plato, salmón en salsa de piña y eneldo, sin una sola espina, sobre una base de patatas panadera para unos, pollo a la brasa con salsa de piña para otros.

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Pollo a la brasa
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Salmón sobre patatas panadera

– De postre, un yogur cremoso con salsa de frutos rojos, muy bueno y ligero para unos y pan de calatrava para otros.

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Pan de calatrava
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Yogur casero

– El café, de Bernal, un cortado con una espumilla de lo más sugerente.

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Este menú elegante y ligero se completaba con un servicio amable, discreto y atento. Para la próxima vez iremos con los estómagos preparados para la mesa de queso móvil que tienen, y para probar el menú ALMA, que se dividirá en quince actos. ¡Allá iremos!

MAGOGA: Pl. Dr. Vicente García Marcos , 5 30201 Cartagena – Murcia Tf:+34 968 509 678 // +34 629 980 257

Y de nuevo llegó Amor (Cartagena)

FOTOS: NEGATIVO EN SEPIA

Casa Taller Birdie –> dirección : Cualquier Lugar Con Encanto (Región de Murcia)

Precio: sobre los 20 euros.

Ayer llegaron de nuevo las cenas clandestinas de Birdie, y allí estábamos las tres con el paladar preparado y el cuchillo y el tenedor acechando en la sombra. Muchos meses de espera, mirando Facebook una y otra vez, actualizaciones, noticias, pero nada de las cenas. Hasta que llegó el día en el que el ojo avispado de Rigoberta vio el mensaje mesiánico en la red: “Comenzamos temporada de cenas Birdie el próximo viernes 23/10.[…]” . No había anunciado el menú y allí estaba la Rigo haciendo la transferencia pertinente que nos aseguraba el puesto en la apertura de temporada. Y así volvemos al principio de la historia, o del cuento, porque la cena fue en un lugar que me da mucha ternura, por la ilusión y el arte que le han puesto sus dueños para que se les quede un local digno de acoger a un soldadito o a una bailarina.

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¿Soldadita o bailarín?
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Ya queda menos…

El Soldadito de Plomo es estupendo para un café, una merienda o un suspiro, y puedes pedirte algún pastel de los que hay preparados en la vitrina, caseros, cosa que yo echaba de menos en muchas cafeterías, porque no es lo mismo ir a tomarte un café solitario que ir a merendar. Si alguna vez tenéis ocasión, probad el pastel de pasta choux relleno de nata. No comments, como rezaba aquel cartel que ponían antiguamente en una sección de noticias de la 2.

Y volviendo a la Birdiedinner, pues estábamos las tres en la mesita que nos tenían preparada, con su tapete de ganchillo, y un conejo de peluche que no paraba de observar  con interés a Negativo en Sepia desde el rincón. Enseguida llegaron unas patatas chips, cortesía de la casa, con especias y metidas en un cucurucho de los de antes, y que estaban buenísimas, con una Estrella de Galicia bien fresca,  que elegimos entre muchas opciones, como la sidra de barril o un vinico. Como buenas foodies intentamos adivinar, con nuestro entrenado paladar gracias a muchas cenas anteriores, las especias que llevaban las pataticas.

Cartucho de patatas rebuenas
Cartucho de patatas rebuenas

Después de este abreboca llegaron los siguientes pasos de baile, acompañados de una cuidada vajilla, marca de la casa: troncos de árbol, platos de nuestras bisabuelas con bonitos motivos florales, tenedores y cuchillos antiguos…IMG-20151024-WA0001

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PLIÉ. Como ha llegado la temporada de la calabaza que mejor que dar el siguiente paso del baile con una tostada con este fruto naranja (creo que asado), queso feta, rúcula y piñones. Estaba muy buena, porque la calabaza hacía las veces de crema untuosa y el pan de semillas le daba un toque rico, porque le daba más cuerpo a la tostada.

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Las tostadas de calabaza
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Detalle de las tostadas de calabaza

DEMI-PLIÉ. Llegó el pastel de patata, calabaza y mostaza con nueces y parmesano, todo muy bien acompañado de una ensalada de manzana, zanahoria y rabanitos con aliño de miso. Este título tan largo dio paso un plato redondo, con una base de patata riquísima, en la que se entremezclaban los granitos de mostaza y el dulzor de la calabaza. La ensalada con rabanitos le daba un toque fresco, que se oponía al del pastel, y combinaban armónicamente junto con el miso. A mí, que me gusta hacer combinaciones, mezclé el aliño de miso con el pastel, y quedó muy bueno, y eso me ayudó a que no quedase ni pizca de salsa en el plato.

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Detalle de la ensalada de rabanitos, zanahoria y manzana con aliño de miso
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Pastel de patata y la ensalada
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El pastel visto desde arriba

GRAND-PLIÉ. Y terminó la función con el postre, una tarta rústica con chocolate y canela. A mí me gusta todos los platos de Birdie, pero el postre es mi debilidad, porque soy muy golosa. Ella suele hacer postres que tienen como protagonista el chocolate, y lo suele acompañar o no con frutas. La verdad es que no había probado nunca un pastel con peras, porque no soy muy amante de esta fruta en los postres, pero he de decir que estaba divina en esta tarta, cuyo hojaldre se deshacía en la boca en miles de hojas suaves. El chocolate me recordaba al chocolate a la taza que hacía mi padre cuando era pequeña. ¡Qué buena!

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Tarta rústica de pera y chocolate

Y ahora a esperar con impaciencia la próxima cita clandestina.

Casa-Taller Birdie en Vogue y Plateselector.

Las tostadas del Milano (Murcia)

Fotografía: Negativo en Sepia

Café Milano –>Av. Abenarabi, 4, 30008 Murcia

Café con leche y media tostada de la casa: 2,50 €

Para mí el desayuno es la comida más importante del día. Da igual que luego coma cualquier cosa o cene poco, pero el desayuno es sagrado. Por eso me gusta elegir bien el sitio para desayunar, donde hagan las mejores tostadas, el café bueno y que tenga una terraza para tomar el solecito de invierno.

Para que un sitio de desayunos me conquiste debe tener una serie de ingredientes imprescindibles:

• El pan debe ser bueno, nada de panecillos pochos, congelados o del día anterior.

• El café, por descontado, no debe saber a maíz horneado, como saben algunos cafés que he tomado en los bufés de desayuno de ciertos hoteles.

• Lo que acompaña las tostadas, también tiene que tener una calidad mínima: la mantequilla, que sea mantequilla, no grasa vegetal como ponen en algunos sitios; y el tomate rallado, que esté rallado, y no triturado como te lo sirven algunas veces.

• Si se opta por bollería, debe ser casera y no industrial.

El Milano reúne sin problema todas estas condiciones. Es un pequeño café que abre unas cuantas horas al día, ya que se nutre de los desayunos y llega hasta el café de la tarde. Sus dueños, presumo, son italianos, al menos uno de ellos, lo que hace que tenga una carta especial de tostadas, muchas de ellas con embutido de la casa Ferrarini, para lo que prefieren desayuno salado. En la sección dulce de tostadas, las clásicas, y una de nutella, para los más golosos. Sin exagerar tendrán unas veinte clases de tostadas diferentes, y las hacen con un pan redondo, buenísimo.
Mi preferida es la tostada de la casa, con tomate rallado y parmesano por encima, a la que ponen también orégano.

En cuanto al café, increíble. Tiene uno de la marca Blackzi, que la conocí hace relativamente poco, una marca italiana con café está muy rico. La cafetería tiene una variedad inmensa, entre los que destacan cinco clases de capuchino diferentes, un paraíso para los amantes del café italiano. Yo suelo pedir el café con leche para desayunar, ya que lo hacen con espuma de leche y disfruto un montón mezclándola con el resto del café, lo que le da una buena textura a la bebida.

 

Tostada de la casa del Milano. Fotografía: Negativo en Sepia

 Los dueños son encantadores y ayer me sorprendieron al ver que tenían una botella de agua bien fría sobre la barra a disposición de los clientes, con los vasos preparados para echarte un buen vaso de agua, que apetece después de tomar el café, y más con el calor que hace últimamente por estos lares.

Sin duda, un lugar perfecto para desayunar.

Casa-taller Birdie

Foto: Negativo en Sepia

Casa Taller Birdie –> dirección: Cualquier Lugar Con Encanto (Región de Murcia) 

Menú hecho con mucha arte por la maga de Casa-Taller Birdie, más una bebida: 16€

Talleres de pan de masa madre, catering con encanto, cenas clandestinas…Casa-taller Birdie es una caja de sorpresas. Quien está detrás de todo este conjunto de actividades es una persona que hace magia con los productos de la mejor calidad: aceites de oliva con un sabor intenso a aceituna, verduras frescas, masas hechas con mucho amor, quesos caseros y un arte infinito.

Lo de cena clandestina es un concepto que me pareció muy curioso y original la primera vez que oí hablar de ello. La persona responsable de este proyecto suele buscar lugares con mucho encanto, que a veces poco tienen que ver con la hostelería, y traslada un trocito de su arte culinario al resto. Una asociación, un taller de costura, casas de huerta y alguna que otra cafetería suelen ser el escenario de sus meriendas o cenas clandestinas. Las cenas suelen constar siempre de un entrante, un principal y un postre, sumándole una bebida. Los menús son de inspiración vegetariana, aunque ningún carnívoro echará de menos la carne o el pescado, asegurado queda. El menú es cerrado y la creadora explica de qué platos constará en su blog y en su página de Facebook, por lo que de esta manera puedes saber si te gustarán o no, aunque yo confío plenamente en su criterio. La reserva y el pago se realiza con antelación, son cenas a las que asisten pocas personas, por lo que hay que darse prisa si uno quiere probar esos manjares.
El servicio se completa con una vajilla cuidadosamente elegida, antigua, que le confiere a la comida parte de su encanto.

Han sido varias cenas a las que he asistido y siempre estoy pendiente de nuevas fechas, porque los platillos que prepara bien lo merecen.
La última a la que fui se hizo en una cafetería con nombre de cuento, El Soldadito de Plomo, cuya dueña es encantadora y tienen una cuidada carta de cafés y tés, que se pueden acompañar de pasteles caseros.
El menú constaba de un entrante, paté de berenjenas con yogur griego y tahini. Después frittata de calabacín, tomate y queso de cabra acompañada de una ensalada de rabanitos, zanahoria, manzana con aliño de miso. Y por último, una tarta de miel con la que las lágrimas rodaban por mis mejillas de lo rica que estaba. La verdad es que siempre me suele ocurrir con las cenas de Birdie,disfruto como una enana, y, para recordarlas, me gusta mirar las fotos de su página web como si fuera una psicópata.
Las otras cenas a las que fui, recuerdo que me gustaron mucho los platos que nos presentó, pero no recuerdo los nombres de todos ellos. Algunos sí, como por ejemplo, la tarta tatin de queso de cabra y verduras varias, que sabía a gloria; la tarta de chocolate fundente, mmm; una sopa de calabaza, riquísima; entre otros.

Si tenéis alguna vez ocasión de poder asistir a alguna de sus cenas, no dudéis ni un instante y haced la reserva.