La patisserie de Lucie (Altorreal, Murcia)

A veces una coge el coche, se va por ahí, y a tirar millas como Thelma y Louise. Como el final la peli no me convencía preferí construir mi propio desenlace en una pastelería de una urbanización estilo Agrestic (Weeds) que tanto se llevan en el sureste de la península. En Altorreal, a las muy afueras de Murcia, se encuentra una pastelería francesa que descubrí gracias al dueño (muy majo), de una cafetería donde le servían los cruasanes, que estaban para chuparse los dedos. Y como no podía dejar de pensar en ellos dos semanas después, me aventuré un viernes para merendar por todo lo alto y en soledad.

Al llegar a la patisserie me la había imaginado pequeña, con aires parisinos de finales del XIX, pero para mi sorpresa me encontré un local con decoración  tipo industrial, autoservicio y bastante más grande de lo imaginado. Claro, que si tienen obrador, es necesario espacio, y me imagino que clientela tendrán bastante, si tienen que surtir a la urbanización.

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Entré con decisión hacia los mostradores, mirando lo que me ofrecían: pasteles de frutas, de merengue, con nata, con chocolate, todos muy finos y muy elaborados, y también salados, en forma de quiche . Al otro lado del mostrador de los pasteles, tenían el de los cruasanes, muy grande, por lo que deduje que debían vender bastantes, y los había sencillos y con una barrita de chocolate dentro. El último mostrador contenía varios tipos de panes en hogaza: de cereales, masa madre, de olivas, integral,… Un vicio absoluto, sin duda. Los panes, por cierto, los venden al peso, y puedes elegir un trozo de uno y te lo rebanan si así quieres. Si te llevas cruasanes, recuerda meterlos en una bolsa si los vas a dejar en el asiento del coche para transportarlos, porque la mantequilla traspasa el papel…

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Fijaos en el cruasán, no en el café, que es del sitio del desayuno, que por cierto se llama Buen Café 😉

Después de mucho remirar, porque elegir a lo loco no es lo mío, mi tiré a por un clafoutis de ciruelas y un cortado, que por cierto, es Nespresso, y me fui a una mesa a disfrutar de la merienda como si fuese una colegiala que acaba de salir a las cinco. Me cogí una revistilla y el periódico, pero al final dediqué mi tiempo a divagar y a pensar qué les había llevado a poner una patisserie allí, cuál era su pasado, y si les iba bien, eso sí estaba claro. Y a echar fotos, claro, cosa que siempre me cuesta un montón, porque me pienso que estoy haciendo algo ilegal o yo qué sé y me pongo nerviosa y al final no me salen todo lo bien que quisiera.

El clafoutis es una tarta hecha con masa quebrada y un relleno de crema pastelera cuajada y con trozos de fruta navegando por ella. el sabor ácido de la ciruela y los frutos rojos que llevaba de decoración contrastaban con el dulzor de la crema y la masa, y hacía una mezcla riquísima en boca. El café estaba bien bueno, por lo que acabé muy satisfecha con el conjunto elegido y muy contenta con mi “descubrimiento”.

Os dejo las fotos por aquí, no son muchas, pero os podéis hacer una idea de mi felicidad.

La Patisserie de Lucie –> Avda. del Golf, 104 30506 Molina de Segura, Murcia.

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La Finca de Susi (Elche)

Cuando te dicen que hagas la lista de regalos para tu cumpleaños empiezas a pensar en un montón de cosas que vas dejando de comprar para pedirlas posteriormente en esa lista que a ti te hace un mundo y a los que te regalan, ni te digo. Pues el menú Tentaciones de La Finca (Elche) fue mi regalo de cumple, y si queréis que os diga la verdad, prefiero un recuerdo culinario, porque donde esté el atesorar recuerdos que se quiten los objetos.

Al apuntar esta fecha en el calendario (con algún cambio por una buena causa) ya iba pensándolo y disfrutándolo unos días antes, paladeando mentalmente la comida que servirán, y por supuesto, imaginarme la cocina, con su revuelo, su correr de un lado a otro, los humos, los vapores y las pincitas poniendo flores en los platos. Mi fórmula –> Eso + comida posterior = placer infinito.

Podría decir que hacía buen día, pero en realidad hacía un calor sofocante y eso que lo único que recorrí a pie fueron los 10 metros del coche a la puerta, pero ya con ese trocito tuve bastante. Yo solo rezaba intentando recordar si me había dicho terraza o no, y en caso de ser la primera opción, buscar las palabras adecuadas para que nos cambiasen bajo el chorro del aire acondicionado. Por suerte, la terraza solo abría en horario nocturno, así que deseché toda suerte de disculpas que rondaban por mi cabeza.

El edificio principal en el que estaba el restaurante estaba rodeado de un jardín muy bien cuidado, muy bonito y frondoso, lo que hacía que refrescase un poco el ambiente de alrededor. Una vez dentro, nos atendió el jefe de sala, quien amablemente nos condujo hasta nuestra mesa, mientras un ir y venir de camareros silenciosos nos hizo partícipes durante un momento de su baile . Sobre la mesa una pequeña escultura descansaba como único adorno.

La persona encargada de las bebidas nos preguntó y por supuesto cayeron sendas cervezas heladas, porque el calor, el vino y yo no somos buenos compañeros. Y la cerveza bien fría se desliza muy suavemente por el gaznate. Placer veraniego. Y si se acompañan con unos frutos secos, mejor.

Como aperitivo, una tortita crujiente de camarón y una quenelle sobre frutos secos caramelizados y espárragos verdes escaldados.

El menú Tentaciones lo había cambiado, ahora se llamaba Elementos y se componía de una serie de platos que se inspiraban en los cuatro elementos en los que se encuentra la materia: tierra, aire, agua y fuego. 

La primera parte constaba de un resumen de los cuatro presentados en unas cajas, siendo el orden, Tierra (falsa trufa*), Agua (margarita de pomelo), Aire (etéreo de queso*) y Fuego (berenjena carbonizada).

Después de la intro,  comenzó a desfilar el elemento Tierra:

1. Nuestro tomate*.


2. Parmentier de patata morada.


3. Crema de guisantes*.


El Agua estuvo representado por:

4. Cigalas al vapor de tosaka verde*.


5. Falsa espardeña con lechuga asada.


6. Merluza con pil pil de gambas.


El Aire llegó con:

7.  Nube de queso con trufa*.


8. Arroz con pichón*.


9. Magret de pato*.


Y el Fuego hizo arder a:

10. Leche frita*.


11. Macaron picante*.


12. Savarin*.

He indicado con una estrellita los platos que me sedujeron, si bien he de decir que todos estaban muy buenos, estos especialemente me enamoraron. Y los postres, los amé mucho.

Para poner punto y final a la comida nos pusieron unos chupitos de orujo. ¡Que no! ¿Cómo van a poner unos chupitos de orujo? Nos pusieron un servicio de café acompañado de diferentes gourmandises de chocolate o de mantequilla, para endulzar el último momento del ágape.

Después de charlar un rato sobre la comida y dar nuestra aprobación, recogimos nuestros bártulos, nos despedimos del jefe de sala y nos fuimos a pasear por el jardín bajo un sol de justicia. Un paseo rápido, solo para las fotos pertinentes, y corriendo hasta el coche a ponernos bajo el chorro de aire acondicionado.

Y para completar la tarde, un poco de outlet de calzado en Elche y un trozo de tarta de Monsieur Gómez (Murcia).

Disparos (con la cámara) : @negativoensepia

La Finca de Susi –> Camí de Perleta, 1-7, 03295 Elche, Alicante. Teléfono: 965 456007

In Memoriam  Kiki (2011-2017)

Pecado Gastrobar (Murcia)

Fotografía : @negativoensepia

Se cumplen ya dos años desde la apertura del blog. Sinceramente, conociéndome, no pensaba que iba a durar más de seis meses actualizando. Y aunque a veces he tardado en crear nuevas entradas, finalmente he proseguido con la idea y he acabado renovando el blog de una manera u otra. Nunca pensé que unir comida y letras se convirtiese en mi hobby favorito y una manera de buscar los mejores platillos a precios razonables.

Y para celebrar este segundo aniversario hoy traigo una entrada de un restaurante en el que disfruté muchísimo, primero porque cuando no creas expectativas la sorpresa es mayor y segundo, porque comer con @negativoensepia siempre es un placer.

 El lugar del que hablo está en un lateral del  mercado de Verónicas. Es innovador, con una decoración original y con una carta que hace enloquecer a cualquier amante de la buena comida y además @negativoensepia tenía muchas ganas de comer allí porque se lo había recomendado una compañera del trabajo. Después de un intento fallido nos acercamos por allí un mediodía de mayo.

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Comensales

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Entrada al Edén

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Exterior

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Exterior

La carta no es extensa, cosa que siempre agradezco, porque lo bueno, si breve, dos veces bueno, y además es mucho más sencillo que el producto sea bueno. Tenemos la mala costumbre de no pedirle al camarero su opinión, o que nos ayude en la elección. Más bien nos basamos es nuestros humildes conocimientos sobre gastronomía y nuestra intuición,  acrecentada por nuestro estómago vacío de las dos y media de la tarde. A veces acertamos, a veces la fastidiamos, pero ahí está riesgo.

Al entrar me gusta que no haya mucho ruido ambiental, porque genera un gran estrés al comer, y en el caso de Pecado, no se oía ni la cocina. Al sentarnos nos trajeron aceite, pan y un surtido de aceitunas para ir abriendo boca mientras ojeábamos la carta de arriba a abajo. Nos decantamos por varios platos, variados, mar y tierra, y unas alcachofas. He de decir que la costumbre de pedir alcachofas en restaurantes es heredada de un buen amigo, Sergio, que nos enseñó que las alcachofas hay que pedirlas en sitios así, molones, porque las suelen cocinar muy bien.

Comenzamos con unas croquetas de boletus y marmitako de atún.

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Croquetas

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Boletus y marmitako

Seguimos por unas patatas bravas con chile habanero.

Un pulpo con salsa romescu trajo el mar

Las alcachofas con salsa de trufa y jamón ibérico.

Y para cerrar la ronda de salados, una carrillera con un brócoli súper crujiente.

Terminamos con una tarta de queso a la inversa.

Por cierto, de martes a jueves tienen menú del día, con platos muy buenos y precio popular, 12 euros. Con entrante, plato principal, postre o café y una bebida.

Pecado Gastro Bar –> Calle Verónicas, 8, 30004 Murcia.  Tlf 868 91 71 52

 

El café nos lo tomamos en Alegría Café, en el barrio del Carmen, al fresco, donde hacen unos frappés que te mueres de buenos, y es un sitio la mar de agradable.

 

Mostacho (Cartagena)

Llevo tiempo queriendo escribir sobre esta brasserie cartagenera a la que casi vi nacer. Voy constantemente y siempre me repito que tengo que hacer una entrada ya, pero al final, entre unas cosas y otras se me pasa, porque sé que voy a volver siempre que pueda.¡ Pero hasta aquí hemos llegado!

Mi primer acercamiento fue gracias a las redes sociales, fuente inagotable de descubrimientos, y fue tomándome un asiático, y me sirvió para curiosear a ver de qué iba a ir este nuevo sitio que se abría paso alejado de la zona de moda, como podía ser la calle del Aire o Cuatro Santos.

Mi primer asiático en Mostacho

Su estética me gustó mucho, cierto aire rústico, con unas florecitas sobre la mesa, las paredes decoradas con fotografías de mostachos notables del mundo de la cultura y la política y las bobinas reconvertidas en mesas son muy guais.

Eso es branding-, me dijo Rigo.

También he visto su evolución, tanto a nivel funcional como de carta, adaptándose a las nuevas necesidades. La que tenían en un principio se parece a la actual, aunque han ido aumentando los platos y productos que ofrecen. Hoy día es uno de los locales más completos que conozco, ya que por su horario (abren desde las 8 hasta las 12 de la noche) da lugar a poder hacer todas las comidas del día en él y te da hasta para tomarte unas copas. ¡Y tienen hasta cerveza propia! ¿Qué más se puede pedir? Pues ahora veréis cuando os cuente.

De los desayunos he hablado ya en el blog anteriormente, que tienen un precio tan espléndido como sus tostadas. Y también tienen unas meriendas espectaculares, con batidos gigantes como para que se los beba Tarta de Fresa y tartas de estilo americano.

Su plato estrella, sin duda, las hamburguesas, caseras, y hechas con mucho mimo y cuidado, y para todos los gustos con un pan muy rico que lleva un sello con el dibujo que representa al local, el bigote. Con cebolla caramelizada, guacamole, bacon, y demás ingredientes nobles, las hamburguesas llenan un montón, vamos, que con una cerveza y una de estas ya tienes la cena, y yo muchas veces no me la puedo acabar. Y calidad-precio, inmejorable.

También tienen molletes, y son un poco más ligeros, por si no quieres comer mucho, y también están muy buenos. Los tienen de carne mechada, con pimientos fritos,… Una delicia.

La carta se completa con tapas rápidas tipo tortilla de patatas, marineras (normales o de guacamole), magra con tomate, lágrimas  de pollo con salsa miel y mostaza, calamares, fritura,…

Eso sí, si uno tiene la idea de ir, más vale ir temprano, porque por las noches se pone de bote en bote, siendo casi imposible colocarte en alguna mesa si llegas más tarde de las diez, porque este local, aparte de tener encanto, tiene mucho ojo para el negocio, porque ha sabido moverse sirviéndose de la herramienta más poderosa que  existe hoy día para publicitarte: las redes sociales.  Y muy buena mano para las fotografías, a las que podríamos colgarle siempre  un #foodporn . De hecho, mientras estoy haciendo este post y reviso la información del sitio en su Facebook se me está haciendo la boca agua con las fotos que tiene colgadas. O si no su Instagram.

P.D. Importante! Chicxs gluten-free, en Mostacho os van a cuidar genial, ya que disponen de pan sin gluten para hamburguesas y desayunos, y de sidra y cerve  para acompañarlas (las hamburguesas y los molletes, claro :)). Y cuidan mucho el tema de la contaminación cruzada.

Mostacho  Bar –> C/ Licenciado Cascales, 10. Cartagena.

Lima Limón (Murcia)

FOTOGRAFÍA: @negativoensepia (menos mal, porque tengo yo poca mano para las fotos)

Un día estuvimos hablando sobre los restaurantes que se podrían considerar “caros”. Para mí caro es el restaurante que te ofrece comida de poca calidad a precio normal, pagando por persona 15 euros y comiendo platos de los que te acuerdas dos horas después y no por lo buenos que estaban. “Caro” es cuando te cobran 16/17 euros por un caldero insípido, con unos calamares y chopitos que nadan en una balsa de aceite refrito. Por eso decidimos que a partir de entonces comeríamos una vez en un restaurante de precio medio en vez de dos en restaurantes “baratos”.

Y esta antigua conversación surgió mientras mirábamos la guía de restaurantes. No me gusta guiarme solo por la aplicación de TripAdvisor, pero he de decir que como listado de restaurantes me funciona muy bien. De esta manera puedo tener a mano todos los sitios de Murcia (o cualquier otro punto geográfico) y que no se me olvide ninguno y evitando repetir por no recordar otros. Lo que no me gusta de esta plataforma es la soltura con la que hablan ciertos usuarios aprovechando el anonimato de la red, pero está claro que todo tiene sus pros y sus contras, y hay que revisar siempre la proporción de malas críticas y además hacerles caso lo justo, porque algunas…

El caso es que después de mirar varios y de dejar otros es el tintero, llegamos hasta Lima Limón. Este juego de palabras muy bien traído le da nombre a un restaurante  de cocina peruana que abrió hace unos años en Murcia, pero que se mudó hace uno cerca de la catedral, en la calle Fuensanta.

Está amueblado de forma sencilla y funcional, predominado el blanco y con un detalle floral sobre la mesa que le da un airecillo campestre muy bonico. Se come tranquilo, sin griterío y con una música agradable de fondo, sin molestar. Se agradece, ya que muchas veces el ruido atronador de la gente gritando hace que la comida te acabe sentando mal mientras piensas lo bien que hubieses estado comiendo en la cocina de tu casa sin ruido mientras echas una mirada asesina a las mesas de tu alrededor.

También cabe reseñar que el personal es súper atento y te preguntan varias veces a lo largo de la comida tu opinión sobre los platos, e incluso el dueño sale a interesarse sobre tu experiencia en el local. Las atenciones siempre se agradecen.

Pero vamos al condumio, que en el fondo es lo que importa.

La carta no es extensa, cosa que se agradece cuando eres una persona indecisa y estudiarla es una obligación antes de pedir el plato. No se puede fallar.  El caso es que nos dejamos aconsejar por la chica que nos atendió, y la verdad fue un acierto, porque íbamos un poco perdidas al principio. La decisión picante sí, picante no, determinó los platos que se eligieron, ya que depende de cómo tengas el umbral del picor así puede ser tu plato. Y dado que mi umbral del picor no es muy alto, los platos no fueron ardientes. Platos como…

 Causa limeña de quinoa y cangrejo con lima y ají panca. Plato muy curioso a base de un puré de quinoa con lima, con trozos de cangrejo y un poco picantito.

Gambones con leche de coco y soja. Para mí el mejor de todos los platos. Estaba tan bueno: el gambón muy bien cocinado y la salsa, riquísima. Fuera de carta.

Ají de gallina. Hay que comerse todo el conjunto a la vez, de un solo bocado, la patata confitada, el huevo y el guiso de gallina que va sobre la patata.

Wantan de rabo de toro. Un ravioli de rabo de toro bien cocinado, regado con una salsa de verduras  en el que estaba cocinado el rabo.

La digestión se hizo muy bien y esto significa que los productos utilizados son de buena calidad y no había trampa ni cartón. Es tan importante disfrutar durante la comida como no sufrir el después.

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Y sí, disfruté mucho de esta, por la buena compañía, por la comida y el lugar. Un trío de escándalo.

A la lima y al limón…como cantaba la Piquer.

Lima Limón –> C/ Fuensanta, 5 30001 Murcia  Telf: 968 967 306

X Ruta de la Tapa (Cartagena)

Este año se cumplen diez años y nos ha dado por hacer la Ruta de la Tapa  por todo lo alto, aunque también os digo que no era el mejor año para hacerla: muchos establecimientos se han dado de baja y muchos otros parece que ya no tienen la misma ilusión que tenían en un principio. Aún así hemos encontrado pequeñas y sabrosas sorpresas como las dos tapas ganadoras y otros bocados de rechupete que dejo por aquí abajo. También es cierto que, dado que los bares y restaurantes ruedan solos se podría enfocar de otra manera, primando la creatividad y la innovación. Tanto ver Masterchef, Topchef y demás programas de fogones, nos hemos vuelto más exigentes, creemos que sabemos mucho de gastronomía y ya no nos sirve cualquier idea rica, también queremos que nos den un poco de caña al paladar y rock ´n roll (como dicen en esos programas). Eso es lo que he echado de menos en algunos lugares, que nos dejen con la boca abierta. Por supuesto, dentro del presupuesto, que los 2,50 tampoco dan para mucho.

Explorador Cibus – Cibus gastrobar – No me extraña que haya compartido premio con la tapa de la pastelería Kuss: estaba buenísimo, con el saborcillo del explorador de toda la vida más un toque creativo con la espuma (de violetas, creo) y le han puesto mucho cuidado en su creación. Mi primer voto fue para esta tapa.


Croquetón de jamón con corazón líquido de boletus – La tartana – Muy rico. La primera tapa que nos tomamos y empezamos con buen pie.



Lascas de chuletón de ternera gallega con sal Maldon y pimientos de Padrón sobre pan de centeno con mostaza – A taberna gallega – Muy bueno. Mi segundo voto fue para esta tapa, que tenía buena materia prima sobre el pan de centeno. Hecho con mimo y cuidado.


Sopa de fresas con aguacate y carrillera con migas de foie, polvo de pistacho y sal de avellanas – El loro – Original. Y la sopa de fresa hacia buenas migas con el resto de los ingredientes.


El Pichín de la manica y todo eso – La antigua maestranza – Muy bueno y muy completo.


Mini panettone relleno de solomillo de cerdo y salsa cremosa de cebolla y Oporto  – Kuss – Comparte premio con el explorador Cibus. El  panettone estaba muy esponjoso y la salsa riquísima. Sin duda también lo hubiese votado.

Tosta de secreto ibérico con salsa de champiñón  – Bar Carlos III – Muy bueno. Sin foto.


Brocheta de pollo con verduras de la huerta con salsa teriyaki  – El pincho de Castilla – Buena materia prima y bien elaborado.

También hubo otras tapas de la ruta que pasaron por nuestros estómagos, pero no estaban tan buenas como las que he publicado aquí arriba. La verdad es que está entretenido esto de ir cervecita por aquí, cervecita por allá. Ahora, a esperar a la próxima. Y… ¡felicidades a los ganadores!

El Sordo (Ricote)

A medio camino entre el exotismo de un paisaje canario  y un cuadro impresionista, el valle de Ricote emerge entre montes  como un lugar remoto, lleno de palmeras y naranjos, y  un río, el Segura, que serpentea entre  huertas y cañas. Como un oasis en en medio del desierto.

En este valle tan particular se encuentra El Sordo, un restaurante de tradición familiar y un hito para cualquier carnívoro habitante de la región que se precie. Su carta está orientada a la buena carne, criada en cautividad o de caza, tratada con respeto, y a los productos de la tierra bien trabajados, ya sea en formato tapa o ración.

Por aquí dejo un resumen de los platos, que por cierto estaban para chuparse los dedos. Así que…¡ a comer con los ojos!  O_o

 Julen Guerrero.

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Sorditos

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 Empanadilla de faisán.

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 Boletus edulis.

IMG_0466Lomo de gamo a la mostaza.

IMG_0465Lomo de venado al Fondillón.

IMG_0454Pelota de Ibn Hud de ternera y trigo.

IMG_0452Empanada de papada.

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Sorbete de limón.

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Flan de café con piña.

IMG_0451IMG_0441Tarta de queso

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Y por último, cafés, aunque aquí solo os puedo dejar una imagen del comedor, no del café.IMG_0442

El Sordo > c/Alharbona s/n    Telf. 968 697 150    Ricote (Murcia) 30610

Precio: 30/35 euros aproximadamente.

E-mail: info@elsordo.es

Y Magoga vuelve a conquistar (Cartagena)

La verdad es que cada vez que apostamos por el menú diario de Magoga es un acierto total. Hoy hemos estado comiendo / disfrutando de dos horas de buen comer, buena compañía, trato exquisito y una piedra que da muy buenas vibras, y que, curiosamente, es la misma que me ha tocado en las otras dos ocasiones que he comido allí. Comer en Magoga es terapéutico, medicinal diría yo, porque te alimenta el alma y comes dejando de lado todas las tensiones y malos rollos que hayas tenido a lo largo de la mañana. La luz tenue, los camareros que hablan a susurros, la gente, que por imitación, habla bajito,…una maravilla en contraposición a los ruidosos restaurantes donde los camareros y la gente estresada solo quiere engullir para irse corriendo y continuar sus vidas de correntillas pa´yá y pa´cá. El estrés no sirve para nada, así que vamos a hacernos un favor y cuando vayamos a comer dejemos las prisas si no queremos tener una úlcera de estómago antes del los 30.

Volviendo a la comida rica rica que hemos tomado hoy tenemos:

De entrante…

Una ensalada de judías verdes al dente, aguacate y una vinagreta con semillas de amapola.

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De primero…

Una moussaka con soja texturizada o una sopa de calabaza con crujiente de calabaza.

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De segundo…

Albóndigas en salsa de curry rojo y coco.

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De postre…

Tarta de naranja y chocolate negro.

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El menú incluye café y bebida, y una gran variedad de panes caseros artesanales.

Realmente merece la pena ir a darse un caprichito por lo menos un día a la semana. ¡Y tienen muy en cuenta dietas especiales!

Alta cocina a precio de escándalo.

Puerta de Andalucía (La Puebla de Don Fadrique)

Restaurante Puerta de Andalucía (Puebla de Don Fadrique)Todos los años miramos atentamente la previsión del tiempo a lo largo del mes de enero, por si la nieve aparece por la Puebla de Don Fadrique, pero este año se ha hecho de rogar. Y hasta marzo nada de nada. Cuando vimos que el sábado pasado la nieve hacía acto de presencia en tan noble lugar, llenamos el depósito y rumbo a ver la nieve entre los almendros. Al llegar nos esperaba un bonito paisaje nevado a lo largo del camino hacia Santiago de la Espada y dio como resultado una buena cantidad de fotos en la nieve, poses varias, una nevada y una comida en el restaurante Puerta de Andalucía. Lo mejor que se puede hacer allí es hincarle el diente a los manjares que nos da el cerdo: blanco, butifarra, morcón, chorizo… Y eso fue lo que hicimos. Del cerdo, hasta los andares.

Viagem (culinario) a Portugal

 

Este año decidimos pasar el fin de año en Portugal. Me sorprendió gratamente, tanto por su ritmo de vida, tranquilo y pausado, que casa perfectamente con mi forma de vida ideal, como por su gastronomía, tan rica como sorprendente, de mar y tierra.  Tuvimos la ocasión de probar tanto la comida autóctona como la de otros países que habían sido colonia portuguesa.

En Lisboa:

Terras Gerais –>Después de reciclar algunas entradas y estar sin actualizar por culpa de mi compañía telefónica, hago una pequeña reseña desde el corazón de la ciudad lusa. Buscando con prisas un lugar para comer, hemos encontrado este pequeño y acogedor restaurante de tradición brasileña mineira.Una sopa de mandioca, pan de queso y ajo, yuca con queso, feijoada y vaca atolada ha sido nuestro menú. Y no podía faltar un brigadeiro de postre. Nos ha salido por  14 euros por persona. El dueño,muy simpático,se ha despedido plantándonos un para de besos a cada uno. Muito obrigado!    Calçada Santana, 70. Lisboa

Manteigaira –> Unos pasteis de nata riquísimos, con un suave toque a canela y cremosos y tostaditos.  Rua do Loreto, 2. Lisboa.

Pasteis de nata

Restaurante Mili –> Unos pescados muy bien cocinados y un arroz al curry rico. Fusión comida india y portuguesa. Te dicen que comentes en TripAdvisor :).  Calçada de Santana, 41. Lisboa.



Roda viva. Restaurante moçambicano –> En Alfama está este restaurante coqueto regentado por un chico la mar de simpático y donde comimos platillos típicos mozambiqueños muy curiosos. Beco do Mexias, 11.

 





Time Out Market –> Este antiguo mercado ha sido reconvertido en gastromercado por Time Out. Un montón de puestos dulces, salados, veganos, sin gluten, carne, pescado, nuevas tendencias,… Para todos los gustos. Mercado da Ribeira. Avda. 24 de Julho.   


En Sintra:

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Casa Piriquita –> Unas queijadas que te mueres de buenas, hechas con mucho amor y saboooor. Contundentes y densas, recordad que no se parecen en nada a los pasteis de nata. También tienen otros dulces ricos.  Rua Padaria, 1. 

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Queijadas

En Coimbra:

A Cozinha da Maria –> Allí cenamos un guiso llamado chafana, hecho con carne de cabra y vino, que nos resucitó después del frío que pasamos paseando. Además cayó un naco de porco, carne de cerdo asada, acompañada de patatas. Para terminar, una tarta de almendras, la mejor que he probado jamás!. Rua das Azeiteiras, 5.

En Oporto:

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Casa portuguesa do pastel de bacalhau –> Hacen unos pasteles tipo croqueta, muy cremosos y muy buenos. Si te tomas un par de estos y una cerveza, has cenado. No tiene sitio para sentarse, hay que comérselo de pie.

Bar Primor–> No recuerdo su nombre, no sé si se llamaba Primor, pero hacían una francesinha que estaba riquísima y un bacalhau a bras buenísimo. Allí comimos el día de Nochevieja, y nos llenamos tanto que no pudimos cenar 🙂 . Rua San Ildefonso, 288.

 

 

Y brindando con un vaso de oporto acaba nuestro viaje por tierras portuguesas.

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Bom apetite !